IA Y NEUROCIENCIA
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PARADIGMAS DE LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL

LAS DOS CARAS DE UN ALGORITMO

REFLEXIONES PARA LAS AGENDAS DE COMPETENCIA EN TIEMPOS DE CAMBIO

El empleo de algoritmos para el desarrollo de las actividades de los agentes económicos en el mercado es una realidad indiscutible. Sin embargo, así como su empleo conlleva importantes beneficios en términos de reducción de costos de transacción y eficiencia en la adopción de decisiones de negocio, también implican cierto riesgo para la preservación de un mercado competitivo. En un marco institucional en el que los agentes económicos no solo tienen el derecho sino el deber de competir, especial atención debe darse a instrumentos que facilitan la coordinación y, con ello, la reducción potencial de la rivalidad entre competidores.

La discusión sobre estas dos caras de un algoritmo, viene generando cierto debate -aunque incipiente sobre el modo en que las agendas de competencia deberían reaccionar ante el empleo de algoritmos.

La discusión sobre estas dos caras de un algoritmo, viene generando cierto debate -aunque incipiente sobre el modo en que las agendas de competencia deberían reaccionar ante el empleo de algoritmos.

La cuestión relativa al desarrollo de la inteligencia artificial, el empleo de algoritmos y, de manera más amplia, el progreso tecnológico y la incidencia de ello en los asuntos legales no es nueva. De un lado, existen voces que señalan los peligros asociados a estos desarrollos. Se ha dicho, por ejemplo, que la era tecnológica en la que nos encontramos está conllevando un costo social en términos de erosión de las instituciones democráticas y, con ello, una degradación de los valores humanos.

De otro lado, se alega que, en la era del Big Data, se nos presenta la oportunidad de desarrollar reglas personalizadas de manera que el derecho pueda crear incentivos y desincentivos específicos para cada individuo, así como la posibilidad de que la inteligencia artificial tenga un impacto positivo en la administración y gestión de contratos con efectos deseables en la productividad y eficiencia de las organizaciones, por solo mencionar algunos planteamientos optimistas. En este contexto, en el que parecen existir también dos caras asociadas al desarrollo tecnológico, empiezan a surgir preocupaciones con respecto a los riesgos que puede generar en el carácter competitivo de los mercados la posibilidad de que algoritmos adopten estrategias que reducen la pugna esperada en los agentes económicos.

En términos generales, queremos que exista competencia pues esta empuja los precios hacia el nivel de los costos de producción, esto es, se traduce, entre otras cosas, en precios que tienden a la baja. La eficiencia de la competencia, evidentemente, opera como fundamento para la actuación de las agendas de competencia, puntualmente, la persecución de carteles y practicas exclusorias que reducen la presión competitiva en el mercado.

Las preocupaciones se volvieron especialmente notables a partir del 2015. La autoridad de competencia y mercados del Reino Unido inicio una investigación "contra dos proveedores que emplearon algoritmos colusorios que comparaban y ajustaban automáticamente los precios de los posters que vendían en Amazon". El Departamento de Justicia de los Estados Unidos tampoco se mantuvo pasivo frente a este caso que generó gran discusión en foros académicos y que tenía como cuestión controvertida la fijación concertada de precios entre setiembre de 2013 hasta enero de 2014, aproximadamente, según los cargos formulados contra David Topkins en la Corte del Distrito Norte de California en San Francisco. Con la finalidad de comprender la racionalidad de estas preocupaciones especiales, conviene recordar brevemente ciertas cuestiones vinculadas a la formación de los carteles tradicionales y que, creemos, pueden servir para entender la alerta sobre el empleo de algoritmos en el mercado.

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I. CARTELIZACIÓN Y RIESGO DE TRAICIÓN: UN BREVE REPASO

Una colusión se produce como consecuencia del acuerdo arribado entre dos o más agentes económicos para reducir, de alguna manera, la presión competitiva. Se supone que los agentes económicos deberían desarrollar su actividad económica de manera independiente; sin embargo, los agentes económicos pueden coludirse para maximizar sus ganancias.

Muchas veces se cree, sin embargo, que la implementación de un cartel (presentación de un producto o servicio) no implica una coordinación tan compleja y costosa. En realidad, sin embargo, la cartelización es sumamente complicada y está expuesta a una alta probabilidad de traición. La cuestión de la inestabilidad de un cartel ha merecido atención en la literatura y, en particular, se ha dicho que "(...) uno de los patrones establecidos más claros es que los carteles se forman y duran un periodo, aparentan quebrarse y luego se reforman nuevamente". De entrada, es claro que cada uno de los participantes del cartel tiene incentivos propios que no necesariamente se encuentran alineados. Así, es perfectamente razonable suponer que para una empresa con costos bajos establecer un precio común reducido será aceptable mientras que para una empresa que asume elevados costos lo deseable sería establecer un precio superior. Discutir, por ejemplo, mecanismos de eventual compensación entre los miembros del cartel puede ser una tarea tensa y problemática. En adición a los incentivos orientados a la traición, deben agregarse ciertas necesidades que complican la estabilidad del cartel. Al respecto, se ha señalado, por ejemplo, que "(...) día a día la gestión de un cartel típico requiere comunicaciones continuas entre los miembros del cartel. Cuanto más es necesaria la comunicación, es más probable que el cartel pueda ser detectado. Hoy en día, las comunicaciones entre los miembros constituyen uno de los tipos primarios de evidencia que se suele usar para probar los acuerdos en los casos de colusión".

Los dos aspectos previamente mencionados se suelen traducir en costos no menores. De un lado, costos de monitoreo que vienen dados por acciones de seguimiento del comportamiento de los agentes cartel izados, por ejemplo, haciendo verificaciones físicas en los establecimientos de los miembros con el fin de recabar información del precio cobrado. De otro lado, inversión en mecanismos de comunicación de menor probabilidad de detección. La realidad, como puede apreciarse, es que la implementación de un cartel requiere de la asunción de considerables costos de monitoreo y coordinación que introducen inestabilidad en el cartel. Desde luego, el cartel no solo debe ocuparse de la detección de la traición sino del castigo a la traición.

El castigo en este contexto también implica una tarea costosa pues pasa por diseñar un esquema autorregulatorio ante la imposibilidad de poder acudir a las Cortes a demandar por el incumplimiento de un contrato contrario a derecho. La identificación de mecanismos de castigo entre los propios miembros del cartel tampoco es una tarea sencilla y resulta claro que la rapidez del castigo depende de la rapidez en la detección de la traición.

En un escenario de detección de traiciones, los incentivos para traicionar el cartel desaparecerían. La tendencia hacia la traición se traduce en una tendencia hacia la inestabilidad. De hecho, esa tendencia es aprovechada (reforzada) por las agendas de competencia al introducir programas de leniency que, al incrementar el riesgo de traición, facilitan la desarticulación del cartel. El ofrecimiento de inmunidad -o incluso eventuales recompensas pecuniarias- a cambio de la traición del cartel y el ofrecimiento de información de los agentes coludidos, explota la falta de confianza que puede existir entre los miembros del cartel.

ALGORITMOS AL MARGEN DE LA LEY

Con la finalidad de estudiar de que forma el funcionamiento de algoritmos puede incidir en la formación y estabilización de los carteles, conviene esbozar, como cuestión previa, alguna definición de algoritmo. Al respecto, una definición que nos parece sencilla de comprender es la siguiente: "un algoritmo es un proceso o un conjunto de reglas que deben ser seguidas al resolver problemas. Es un proceso estructurado. Procede en pasos lógicos". Algunos caracteres relevantes de estos algoritmos son los siguientes: (i) tienen capacidad de aprender; (ii) tienen una gran capacidad para procesar información; (iii) tienen una gran capacidad para almacenar información permitiendo comparaciones y creación de conocimiento; y, (iv) detectar lo que hacen suele ser complejo.

Las organizaciones están apostando cada vez en mayor medida por el empleo de algoritmos.

Hace ya algunos años se difundió la noticia sobre como un libro era ofrecido en Amazon a un precio aproximado de 24 millones de dólares. En efecto, el libro titulado "The making of ally" de Peter Lawrence y frecuentemente usado por expertos en biología, era ofrecido a un precio exorbitante precisamente por el empleo de un algoritmo. El algoritmo tenía por propósito asegurar que se obtuviera una ganancia marginal superior que el competidor y, en el caso concreto, solo se vendían dos ejemplares nuevos del libro (cada ejemplar era ofrecido por un agente económico distinto: "Profnath" y "Bordeebook"

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Según se ha relatado, el precio de cada ofertante era fijado considerando el precio del otro. Profnath, establecía un precio 1% menor que el precio de Bordeebok y esta última fijaba su precio en un 27% más que el precio que fijara Profnath. Eso generó un incremento exponencial del precio de manera acelerada pues los algoritmos de precios pueden introducir cambios de manera prácticamente instantánea.

En términos sencillos, podríamos distinguir entre: (i) algoritmos ejecutores; (ii) algoritmos colaboradores; y, (iii) algoritmos colusores. En el primer escenario, estamos frente a agentes económicos que deberían competir entre sí pero que emplean, de manera independiente o junto con otros mecanismos, algoritmos para ejecutar el plan lesivo de la competencia. En ese escenario, el algoritmo, como revela la denominación que hemos empleado, ejecuta lo que los agentes econ6micos han previsto de modo que no parece existir mayor dificultad para las agendas de competencia dado que estamos ante una práctica anticompetitiva ordinaria con la particularidad de que uno de los elementos empleados para llevarla a cabo es un algoritmo. En esos casos, entonces, la agencia de competencia procederá como lo suele hacer en cualquier investigación y, de ser el caso, establecerá las sanciones que correspondan contra los agentes económicos integrantes del cartel.

Un escenario distinto es aquel en el que los algoritmos permiten a los agentes económicos cartel izarse de una manera más simple. No se trata de una instrucción, pero el cartel no hubiera sido posible sin el empleo de algoritmos que, entre otras cosas, facilitan la coordinaci6n entre los integrantes del acuerdo anticompetitivo. Por ejemplo, en casos de cartelización hub-and-spoke, un tercero ajeno al mercado (hub) en el que se produce la colusión podría tener un algoritmo al que acceden los competidores (spokes) y que viabiliza la comunicación entre estos de manera indirecta. Es claro, entonces, que, tanto en contextos tradicionales como en el entorno digital, un tercero podría facilitar la cartelización de agentes económicos competidores entre sí. Finalmente, puede ocurrir que los algoritmos establezcan una coordinación sin que medie instrucción en tal sentido.

En efecto, el empleo de nuevas tecnologías de aprendizaje puede permitir que se arribe a un acuerdo incluso sin que haya existido una programación en tal sentido. La capacidad predictiva de ciertos algoritmos puede permitir, mediante su aprendizaje y la readaptación a las acciones de otros agentes de mercado, que se produzca una colusión sin intervención humana. Así, se han distinguido hasta cuatro tipos de algoritmos en función al papel que podrían desempeñar: (i) algoritmos de monitoreo; (ii) algoritmos de comportamiento paralelo; (iii) algoritmos de señalización; y, (iv) algoritmos de auto-aprendizaje. El funcionamiento de los algoritmos puede operar en dos sentidos. Por un lado, puede mejorar la transparencia en el mercado lo cual, debe decirse, no es algo per se negativo. Sin embargo, los algoritmos pueden permitir la detección célere de cualquier desviación del plan anticompetitivo. Hemos señalado que el riesgo de traición se ve incrementado en la medida que la detección es más lenta. En tanto los algoritmos pueden permitir una detección más rápida y efectiva, el riesgo de traición decrece generando oportunidades de implantar un cartel más estable. De otro lado, los algoritmos pueden permitir interacciones con menos probabilidad de detección. Esto, desde luego, incide en la capacidad de los agentes económicos de coordinar una desviación de la dinámica competitiva esperada. Si consideramos que los agentes económicos son racionales, una persona se embarcaría en un plan anticompetitivo únicamente si considera que el beneficio esperado de dicha práctica es superior al costo esperado de su desarrollo. En tanto el costo esperado viene dado por el producto de cualquier tipo de sanción que pueda establecerse y la probabilidad de detección de la conducta -detección que es presupuesto de cualquier posible sanción- debe concluirse que los algoritmos pueden reducir el costo esperado de la colusión generando, por tanto, mayores incentivos para emprenderla.

LAS AGENCIAS DE COMPETENCIA FRENTE A LA PARTICIPACION DE ALGORITMOS

Examinada la forma en la que los algoritmos podrían incidir en el comportamiento colusorio de los agentes económicos, cabe preguntarse sobre las alternativas de respuesta por parte de las agendas de competencia. Como cuestión previa, sin embargo, debe aceptarse que no existe unanimidad en torno a la importancia de discutir el fenómeno de la colusión algorítmica y los retos que podría plantear para las agencias de competencia pues, según se ha sostenido: (i) no existen suficientes estudios empíricos que documenten la frecuencia de las colusiones algorítmicas; y, (ii) en el fondo, las colusiones algorítmicas no son más que las practicas colusorias que se conocen y estudian desde hace tiempo aunque presentadas con un componente distinto.

Ahora bien, lo cierto es que los algoritmos, que pueden ciertamente implicar importantes beneficios, también pueden abrir escenarios de riesgo para la preservación de la competencia.

Una de las caras de un algoritmo puede traducirse en un escenario en el que "(...) en lugar de que la colusión ocurra con agentes humanos, la colusión se está produciendo con agentes artificiales autónomos en donde un agente autónomo artificial (AA) es un software que ejecuta un conjunto de operaciones en nombre de agentes humanos sin intervención de los agentes humanos y que lo hace con algún conocimiento de los objetivos de los agentes humanos. Aquí, el AA toma en cuenta el objetivo de maximización de ganancia (la ganancia es la medida del desempeño o), elige los precios y adapta su regla sobre precios a fin de obtener mayores ganancias". La problemática viene dada por la necesaria concordancia de voluntades -ya sea que esta se aprecie de manera directa o se infiera a partir de indicios razonables- para la configuración de una práctica colusoria. Sin ese componente subjetivo resulta complicado referirse a un comportamiento adoptado por los agentes económicos para restringir la competencia. Si bien resulta irrelevante la forma en la que se manifiesta esa concordancia de voluntades, dicha concordancia no puede inferirse del solo comportamiento autónomo de los algoritmos empleados. Nos parece, entonces, que la colusión producida por algoritmos sin intervención humana no se ajusta a la noción de practica colusoria perseguible por las leyes de competencia pues no se trata de una conducta adoptada por los agentes económicos. Frente a ello, cabe preguntarse qué alternativas o caminos pueden tomar las agencias de competencia. Una primera alternativa pasa por la supervisión del diseño del algoritmo (antitrust compliance by design) con la finalidad de determinar si este fue configurado de forma que se evite el escenario colusorio.

Debe ser claro que un algoritmo no debe ser diseñado con el propósito de generar una práctica colusoria, pero, al mismo tiempo, debe diseñarse el algoritmo de modo que evite establecer coordinaciones poco transparentes que pudieran conducirnos al escenario indeseado. Idealmente, el diseño algorítmico deberá verse reflejado en el programa de cumplimiento en materia de libre competencia que pueda adoptar el agente económico respectivo. Desde luego, también es posible defender una suerte de prohibición per se al empleo de algoritmos.

Una tesis en dicha línea asumiría que permitir el empleo de algoritmos representa un riesgo demasiado grande para el mercado. Lo cierto es que dicho planteamiento resulta de imposible aceptación pues los algoritmos pueden tener efectos muy positivos en el mercado, por ejemplo, permitiendo una mejor toma de decisiones en los negocios. Así, dado el ahorro de costos y una mejor inteligencia competitiva, es probable que los efectos dañinos posibles puedan ser ampliamente compensados por sus potenciales efectos benéficos.

Tampoco nos parece que sea posible establecer una prohibición general al empleo de algoritmos por el solo hecho de que permitan tomar en consideración los precios de los competidores. Salvo que un agente económico no enfrente competencia, es evidente que deben tenerse en cuenta las acciones de los rivales. La línea divisoria entre considerar las acciones del competidor para competir con este y tomar en cuenta sus acciones para coludirse con este no es fácil de trazar, pero debe ser claro que los algoritmos pueden facilitar la consideración de acciones de otros agentes económicos y que eso, en principio, tiene nada de anticompetitivo. Las agencias de competencia, tratando de identificar una alternativa intermedia, podrían considerar que la presencia de algoritmos opera como un serial de riesgo o de sospecha. Nos parece, sin embargo, que es imperativo guardar cautela pues considerar sospechosa cualquier acción por el hecho de venir directa o indirectamente implementada o apoyada por un algoritmo, desincentiva el desarrollo de estas tecnologías que, como hemos visto, pueden tener efectos positivos e incluso precompetitivos. Ante este panorama, se ha señalado -y coincidimos- en que "la competencia por ganancias incentiva a los negocios a invertir e innovar en el empleo proactivo de su tecnología; los reguladores gubernamentales no se yen similarmente limitados por fuerzas de mercado, tienden a actuar en una forma más reactiva, sujeta a limitaciones políticas. No obstante, la generación cooperativa de normas y buenas prácticas para empresas empleando robo-vendedores puede ser un buen inicio (...)". Así, un dialogo adecuado entre las industrias y la agencia de competencia probablemente sea una ruta apropiada para moldear el comportamiento de los agentes económicos en la etapa en la que nos encontramos.

Te invitamos a visualizar el siguiente video en el que Diego Fernández Slezak en TEDxRiodelaPlata 2017 expuso el tema "Inteligencia Artificial: ¿Amiga o Enemiga?

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Estamos viviendo lo que los economistas denominan "la cuarta revolución industrial". El Word Economic Forum prevé que esta revolución provoque una perdida masiva de puestos de trabajo y un cambio radical en la concepción de los empleos, la inclusión de los robots y la inteligencia artificial en la sociedad y una nueva visión sobre las ciudades y su impacto en el medio ambiente.

Durante la historia de la humanidad, hemos vivido otras revoluciones industriales que provocaron importantes cambios sociales e impactos importantes en la concepción de sociedad.

Estos cambios han impactado en la manera de vivir, así como en el comportamiento humano en base a la socialización y la adaptación al medio.

Gracias al estudio de la ecología podemos prever la manera en la que un ecosistema evoluciona para llegar a su punto de equilibrio y cómo las especies clave pueden impactar en la subsistencia, adaptación o evolución del ecosistema.

A través del estudio de las matemáticas y de la biología se puede predecir la evolución de una especie e incluso del desarrollo propio de las ciudades hasta el colapso.

Las teorías de la evolución nos abocan a pensar que el ser humano, como todas las especies vivas, han logrado adaptarse al medio y evolucionar para conseguir subsistir.

El nuevo paradigma de sociedad al que apunta la cuarta revolución sugiere introducir una nueva variable de desarrollo a través de la inteligencia artificial. Esta nueva "especie" puede llegar a desplazar a la especie humana como especie clave en el ecosistema humano, pasando a ser prescindible.

Por otro lado, la tecnología pasa de ser una herramienta a ser un medio de subsistencia.

El objetivo del presente estudio es entender cómo la tecnología ha influido en los modelos de pensamiento de la especie humana a través de la historia y tratar de predecir como puede llegar a impactar la tecnología en las personas y, por tanto, influir en su manera de afrontar la vida.

Durante el desarrollo de esta tesis se intentará definir los conceptos básicos sobre los que se abrirá el estudio de influencia de la tecnología en la mente, así como de intentar explicar cómo las revoluciones anteriores influyeron en la manera de vivir, pensar y actuar de las personas y como los preceptores evolutivos se han visto alterados a medida que la sociedad ha cambiado para luego compararlas con la actual revolución y contexto tecnológico social presente y con perspectiva de futuro.

Teniendo en cuenta otros conceptos como la biología, la ecología, la ingeniería y las ciencias del comportamiento, intentare perfilar un posible modelo de la nueva sociedad que vendrá con la integración de tecnologías de la cuarta revolución.

Teniendo en cuenta la globalización actual pero también la gran dispersión de culturas, clases y niveles de implantación tecnológica, así como los extremismos y los conflictos sociales que ponen freno a cualquier tipo de progresión deshumanizada, se pretende prever como puede llegar a ser este desarrollo social, a qué nivel será permeable la tecnología y que impacto y riesgos pueden llegar a darse.

No en vano, el propio Word Ecomomic Forum describe cuales son las tecnologías que van a afectar en la sociedad y su gobernanza, enumerando aquellas que tienen un mayor impacto bajo la perspectiva social, pero sin aterrizarlo en cómo van a hacerlo.

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LA DENOMINADA CUARTA REVOLUCION INDUSTRIAL. ANALISIS SOCIAL

Actualmente, el concepto de cuarta revolución industrial se ve emparejado e incluso igualado al concepto industria 4.0, denominado por primera vez por el Gobierno Federal Alemán y que se define como "la tendencia a la automatización y el intercambio de datos dentro de la tecnología de la manufactura, incluyendo sistemas ciberfisicos, internet de las cosas (IoT) y la computación en la nube (cloud computing)".

Este internet industrial de las cosas (IIoT) propone la comunicación entre máquinas y de estas con los seres humanos y que plantea un cambio de paradigma en los procesos industriales.

Por su parte, Frank Schwab, fundador del Word Economic Forum, definió más ampliamente lo que implica la cuarta revolución industrial en el foro de 2016.

Seglan Schwab, la cuarta revolución industrial plantea un escenario en el que la tecnología y los mundos ciberfísicos, correlacionados con la industria y con otras tecnologías, impactarían, igualmente en otros sectores y provocarían un importante cambio social, todo ello bajo la influencia de la gran evolución de la tecnología y la velocidad de innovación de la misma en la actualidad.

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Partiendo de la definición de revolución planteada al inicio del presente documento, así como la comparación obligada con las anteriores revoluciones industriales, resulta obvio pensar que hablar solo de cambios en la manufactura queda corto, es decir, igualar el concepto de cuarta revolución industrial a una manufactura inteligente como propone la industria 4.0 equivaldría a haber planteado que la primera revolución industrial solo se debió a la gran implantación y crecimiento del sistema fabril, obviando otros aspectos clave relativos a aspecto económicos, sociales e incluso tecnológicos no ligados directamente a la industria o interpretar que estos se debieron, exclusivamente, a las necesidades derivadas del nuevo mundo industrial.

Si bien es claro el fuerte impacto que la industrialización supone para el resto de los sectores, debido a su catheter transversal, no resulta obvio pensar que es el factor detonante y no el vehículo para la masificación de la revolución en sí misma.

Antes de la primera revolución industrial, era impensable plantear un crecimiento económico sostenido debido a múltiples factores no ligados a la producción.

A partir del momento en el que las fuerzas sociales inician un cambio con un objetivo de subsistencia, es cuando la industria pasa a ser una herramienta esencial que actúa como palanca de cambio, pero no es la industria la que inicia la revolución ni es, mi mucho menos, el detonante.

A modo de analogía entre el momento actual y la pre-revolución industrial, conviene destacar que, con independencia de los procesos industriales, la sociedad muestra claros síntomas de agotamiento político y una clara inquietud respecto a los hechos relacionados con el gobierno que acontecen.

Esto no solo sucede de manera local, sino que, a nivel mundial, es observable un claro malestar generalizado que parece abocado a un proceso de critica global.

A estos aspectos, cabe plantear otros grandes retos que, con independencia de transformar el modelo de industria, aunque pueda resultar evidente de su necesidad, proponen una profunda reflexión y un a necesidad de cambio.

Principalmente en los países industrializados, la tasa de natalidad ha descendido en los últimos años arios y sigue una progresión de caída que se une al descenso de la tasa de mortalidad, lo que aumenta la población envejecida, lo que muestra una clara tendencia a desbordar los recursos de sanidad orientados al cuidado de esta porción de la población. La tasa de población vegetativa se ve compensada por el aumento de la demografía, de nuevo, de países donde las oportunidades de mejora de calidad de vida son muy inferiores a estos países industrializados.

Este aumento de la población implica diversos riesgos añadidos, entre ellos la masificación de las ciudades, el aumento de consumición de recursos y el aumento notable de los residuos.

Las expectativas de crecimiento de las ciudades, pudiendo llegar a doblar la población actual en muchas de ellas, implica un replanteamiento urgente no solo de la estructura y organización de estas sino incluso su interrelación con el entorno.

Las hipótesis de consumo de recursos apuntan a la imposibilidad de abastecer a toda la población en los próximos altos por inexistencia de estos. No solo en materia energética, sino también en lo relativo a alimentos, la sociedad actual se enfrenta a importantes restricciones que pueden provocar importantes conflictos sociales en pro de asegurar las necesidades básicas humanas.

Por último, la enorme generación de residuos puede implicar un empeoramiento notable de grandes áreas donde actualmente aún es posible extraer recursos, así como la extinción de especies, poniendo el riesgo el equilibrio del ecosistema.

Por otro lado, los cambios en la climatología del planeta también presentan una nueva perspectiva de riesgo para la vida. La previsión de riesgo hídrico plantea que parte de la población no va a poder disponer de agua para el consumo mientras que otra gran parte de la sociedad se enfrenta a constantes inundaciones.

Así mismo, la climatología está alterando el equilibrio de la naturaleza, implicando que grandes áreas destinadas para la agricultura pasen a no ser fértiles y provocando la extinción de múltiples especies.

Por Ultimo, las nuevas tecnologías evolucionan a una velocidad tan elevada y con tan enorme cantidad de ellas que muchas de estas no consiguen madurar a tiempo y provocan grandes brechas, tanto sociales como industriales. La adaptaci6n de tecnologías que luego mueren o cambian sin conseguir llegar a amortizar la inversión y el esfuerzo provoca tensiones econ6micas y elevados niveles de frustración.

Por otro lado, la vertiginosa velocidad de adaptación a la tecnología necesaria para poder mantener el nivel de hiperconexion con el resto obliga a un esfuerzo elevado y a una carga cognitiva importante, provocando una gran dependencia a estas y generando una importante clasificación en base al nivel de digitalización de las personas.

Otro aspecto importante se encuentra en la globalización. Gracias a la posibilidad de estar conectados de manera continua y rápida permite el libre comercio y la rápida y libre difusión de contenidos y conocimientos a nivel global. Esto presenta, como principal ventaja, la posibilidad de disponer de manera inmediata y global de información, conocimiento o productos. Como mayor desventaja, el exceso de información que obliga a plantear mecanismos de selección, muchas veces sesgados, y la posible imposición de algunos conocimientos sobre otros, por ejemplo, culturales, lo que provocaría la desaparición de ciertas experiencias y, con ellas, de esquemas de pensamiento basados en la cultura, en pro de otros.

Estas tecnologías implican una nueva concepción de la participación en todos los niveles de

relación, tanto personal como profesional, y han llegado a transformarse en una herramienta imprescindible para muchas acciones.

La automatización de procesos está liberando al ser humano de realizar muchas actividades, pero también deshumanizándolas, al dejar de ser controladas por la especie humana.

Al mismo tiempo, estas nuevas tecnologías son, en muchos casos, vulnerables e inseguras, lo que implica la necesidad de conformar todo un tejido de protección y proteccionismo en torno a ellas, así como de soporte a todos los niveles.

Esta enorme proliferación de la tecnología, provoca la alteración necesaria de perfiles profesionales y la adaptación de otras destrezas.

Cabe destacar, en cualquier caso, que la generalización sobre la adaptación de las revoluciones industriales a nivel mundial es un error, puesto que no todos los países han alcanzado los mismos grados de maduración de las revoluciones industriales anteriores e, incluso, aún existen países que ni siquiera han iniciado el proceso de consolidación de la primera revolución.

Por tanto, a la hora de enfocar los riesgos mundiales y la adopción de la nueva era como un concepto global debe ser atendido con extremo cuidado y entender que dicha valoración se lleva a cabo bajo una perspectiva acerca de las sociedades más industrializadas, a pesar de que algunos factores de afectaci6n vienen influidos por otras menos industrializadas.

En cuanto al planteamiento y adaptación social en base a la tecnología para hacer frente a todos estos riesgos globales, actualmente existe una gran cantidad de desarrollos en los que no se profundizara en este informe dado que no es el motivo, pero si se enumeran algunos que se consideran importantes para poder comparar si, efectivamente, estamos antes una cuarta revolución industrial.

• Sanidad: uno de los motivos principales de que se haya elevado la esperanza de vida está en los importantes avances en sanidad. La genética, las neurociencias, la medicina inteligente, la nanotecnología, entre otros, están trabajando en crear sistemas y soluciones para combatir el envejecimiento celular, las enfermedades provocadas por bacterias y virus, el deterioro cognitivo e incluso la corrección de la estructura celular del cuerpo humano.

• Transporte: los sistemas de transporte han evolucionado mucho desde la aparición de la máquina de vapor. Se ha aumentado considerablemente la velocidad de desplazamiento para conectar dos puntos distantes. Las nuevas tecnologías de transporte trabajan para aumentar aún más esta velocidad, como el caso del hyperloop (Es un modelo de transporte de pasajeros y carga compuesto por un tubo o un sistema de tubos sellados con baja presión de aire a través de los cuales una cápsula puede viajar, sustancialmente, libre de resistencia del aire o fricción), de manera que se puedan cubrir grandes distancias en muy poco tiempo. Así mismo, el transporte de mercancías de bajo coste mediante drones ya está en fase de implantación. El vehículo autónomo plantea liberar al hombre de la tarea de conducción al tiempo que aumenta su seguridad y optimiza el recorrido. 

• Recursos: uno de los grandes riesgos se centra en la capacidad de abastecer de recursos a la población. En este sentido, las dinámicas propuestas por los gobiernos de todo el mundo incluyen la adaptación de medidas para reducir el consumo de recursos y mejorar el rendimiento de generación de estos, en especial en lo que se refiere a recursos alimenticios. Los avances actuales en nuevos materiales y en nuevos procesos está permitiendo llegar a doblar, en algunos casos, la capacidad de producción actual.

• La inteligencia colectiva: la aparición de herramientas sociales para compartir, discutir y colaborar está ayudando a plantear un marco de desarrollo en torno a amplios grupos sociales dispersos a nivel mundial. El conocimiento no está ya localmente sino disperso y accesible. Por otro lado, la inclusión de herramientas de análisis sugiere que incluso puede llegar a personalizarse la interacción con el usuario de la red. Exige una conectividad total, con los riesgos que ello conlleva, pero permite la generación de conocimiento harmonizado y comúnmente aceptado, con lo que es posible atender a una necesidad global con una orientación a la necesidad real y con un alto grado de reaceptación, lo que deja únicamente en el foco de estrés al problema original general y no a la incertidumbre por la atención e interpretación sobre la misma. Sin embargo, la cruz de esta inteligencia colectiva pasa por ser la igualación y armonización de conocimientos minimizando la posibilidad de debate. El e-learning está ayudando a esa normalización del conocimiento, entre otros sistemas.

Modelos de negocio y de financiación: los modelos de negocio basado en el cloud computing se centran en un modelo basado en servicios en lugar de en la venta de productos. La información está pasando a ser un valor en lugar de un componente. Este nuevo formato de modelo de negocio está impactando en el resto. Los modelos de financiación basados en el crowdfunding y en otros modelos de muchas pequeñas aportaciones de capital (inversión) están permitiendo el desarrollo de muchas soluciones en torno a un ecosistema de pequeñas empresas y start ups. Banca digital: la moneda digital y el blockchain, este último no solo utilizado por la banca, implican un nuevo concepto y enfoque de la banca tradicional. La moneda pasa de ser física a transformarse en un concepto virtual. El gran avance del e-commerce y de otros sistemas de pago no basados en el papel y la moneda, están ayudando a la concepción de un nuevo sistema de pagos lejos de lo físico. El modelo de trabajo: la automatización de procesos implica una reorientación de muchos de los puestos de trabajo. La incursión de la inteligencia artificial y de la robótica este. generando un intenso debate en torno a la calidad del trabajo, la pérdida de puestos de trabajo y la posible incapacidad del sistema futuro para hacer frente a pensiones y otras ayudas sociales actuales (lo que implicaría la necesidad de una fuerte reconversión de muchos de los modelos actuales, así como del contrato social).

Impacto institucional: el desarrollo actual de los modelos de colaboración entre empresas apoyados por las instituciones en clave de cluster industrial aporta una importante fuente de mejora de la competitividad y de la atracción y retención del talento, así como de la mejora del conocimiento sectorial.

RESUMEN DE IMPACTO DE LAS TECNOLOGÍAS EN LA COGNICIÓN

A continuación, se recogen las acciones más generales y su impacto en la cognición y la psique con el objetivo de resumir los aspectos más generales de relación directa, teniendo en cuenta que muchos de los impactos actúan de manera transversal con otros aspectos:

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CONCLUSIONES

La especie humana ha orientado sus esfuerzos en su supervivencia, su perpetuación como especie y su bienestar como individuos de la especia. Una vez cubiertos estos objetivos básicos, existen otra serie de necesidades relacionadas con la autorrealización, el reconocimiento, el poder, el control, el conocimiento y tantos otros intereses diferentes en función de las diferentes personalidades.

Desde el inicio de su existencia, los seres humanos han tratado de asegurar los objetivos básicos de su existencia y han ido evolucionando con la esperanza de cubrir las necesidades secundarias, moldeando su comportamiento y su pensamiento en base al éxito cosechado. La tecnología ha jugado un papel clave en ello. Las primeras sociedades cazadoras y recolectoras evolucionaron a partir de la revolución cognitiva utilizando las tecnologías como herramientas en la búsqueda de nuevos entornos y recursos. Esto permitió que el ser humano consiguiera adecuarse al entorno. Las nuevas capacidades adquiridas por la especie humana influyeron en su manera de comportarse y de entender el entorno.

Mas adelante, con la revolución agrícola, el ser humano consigui6 asentarse dentro del entorno. Las tecnologías sirvieron de herramientas para esta adecuación del entorno al ser humano. Esto provocó una nueva distribución social que influy6 en la evolución del pensamiento acorde a las nuevas reglas y hábitos.

Tras la revolución científica, el ser humano Rego a una fase de descubrimiento en la que la tecnología es utilizada como herramienta para el estudio, investigación, formulación de hipótesis y contrastación. El ser humano adquiere una nueva percepci6n del mundo que le rodea, provocando una nueva evolución en sus corrientes de pensamiento orientadas al conocimiento propio y del entorno.

La revolución industrial trajo la era del progreso, en la que la tecnología pasa a sustituir al ser humano en ciertas tareas de fuerza. Este nuevo escenario aporta al ser humano una nueva perspectiva y un nuevo marco en el que el individuo pasa a tener valor por sus capacidades cognitivas y no tanto por sus cualidades puramente físicas. Surgen nuevas clases sociales, lo que fuerza a nuevas corrientes de pensamiento.

La denominada revolución digital o era digital da paso a la era de las comunicaciones. Las tecnologías son herramientas esenciales para la distribución del conocimiento, el intercambio y la comunicación global. Esta apertura del mundo se ve apoyada por las nuevas maneras de comunicarse y la facilidad de acceso a la información, lo que provoca una nueva visión global del mundo y nuevas teorías del pensamiento.

Esta evolución histórica del pensamiento ha marcado el paso de las formaciones sociales tales como el primitivismo, feudalismo, esclavismo, imperialismo, fascismo, comunismos, socialismo, capitalismo, etc. La actual visión mundial de la batalla del liberalismo, como corriente estrella y principal, y el comunismo parecía tener un claro final.

Sin embargo, estas teorías son más herramientas inventadas por el ser humano, irreales, que tratan de ayudarle a gestionar el entorno. Por ello, cada vez que una de estas teorías entraba en conflicto con los esquemas de pensamiento y las necesidades humanas, se desmoronaba y era sustituida por una teoría más adaptada el contexto.

El actual liberalismo se tambalea y está provocando el resurgir de antiguas teorías, como los nacionalismos, el fascismo y el resurgir de un comunismo renovado. Las viejas teorías socioeconómicas no sirven para explicar la hoja de ruta actual y, por supuesto, lideradas por la política, no han conseguido incorporar las nuevas tecnologías en su agenda, lo que acrecienta el malestar ante la presión de la necesidad y de la oportunidad evolutiva y la poca apertura hacia su consecución.

La actual denominada cuarta revolución industrial es la era en que la tecnología está promoviendo una nueva evolución de la especie en la que no solo el individuo se adapta al entorno, sino que el propio entorno también se adapta al individuo. Anteriormente, el ser humano ya adapto el entorno a sus necesidades, pero de una manera más global. Ahora se interactúa con el entorno como parte del propio organismo. Esto está provocando una nueva evolución de la especie que provocara una nueva manera de entender el entorno y, por tanto, de adquirir estructuras mentales que representen este entorno y de interactuar con él.

La tecnología es la herramienta creada por la especie humana para la consecución de sus objetivos, pero no siempre se han utilizado adecuadamente. "Los humanos siempre han sido mucho más duchos en inventar herramientas que en usarlas sabiamente" (Yuval Noah).

Las actuales tecnologías pueden llevar al ser humano a un camino sin retorno en el que deje años los vestigios de sus ancestros.

La singularidad tecnológica, como mayor impacto, puede alterar el curso de la vida como la conocemos e incluso incorporar nuevos escenarios de pensamiento, propios de la realidad social actual y los nuevos retos a los que la sociedad se enfrenta.

Sin embargo, antes de que esto suceda, lo más probable es que la sociedad evolucione adaptándose al nuevo uso de estas tecnologías actuales que, en su mayor medida, llevan a una sociedad más cooperativa, que no necesariamente colaborativa, atendiendo al concepto de que cooperar es obrar individualmente en una estructura conjunta para lograr un objetivo, principalmente propio, mientras que colaborar es trabajar en equipo o en conjunto para lograr un objetivo, principalmente común.

La visión, lejos de la futurista descripción de los medios de prensa, apunta a una sociedad más digital, que aprovecha las tecnologías como herramientas, principalmente para compartir pensamientos e información, y cuya finalidad es la de mejorar su estado actual y/o mantener su estatus econ6mico y social con la intención de mejorarlo. Cualquier acción orientada a esta mejor calidad de vida y aprobación del colectivo, por otra parte, objetivo común de nuestros antepasados, ha pasado a un plano de mayor autoconocimiento gracias a la tecnología y, por tanto, de mayor poder en la toma de acción y de decisión, tanto propia como social.

Este interés por escalar en la pirámide de necesidades lleva a la desposesión de características anteriormente necesarias para la adaptación y supervivencia, tales como la necesidad de conocimiento del entorno, la capacidad de lectura del otro, la capacidad de anticiparse al otro, la capacidad de memorizar informaci6n relevante para la toma rápida de decisión.

La potencia de calculo que brinda ahora la tecnología y de la acción inmediata está llevando al uso de tecnologías que compensan déficits cognitivos, en lugar de trabajar su compensación propia, para luego anular estas capacidades y sustituirlo por una herramienta (tecnología).

Si la revolución industrial llevo a la ayuda física y luego a la sustitución de la fuerza física en algunos casos, la actual revolución puede llevar a la ayuda cognitiva y a la posterior sustitución, con el consiguiente riesgo que ello supone para la especie humana, cuyo mayor valor y diferencia a favor sobre otras especies se basa, precisamente, en esta característica.

Esta sustitución lleva al transhumanismo, aun débil y lejano por el miedo y rechazo a perder la humanidad. Aun así, la sustitución de funciones exige la incorporaci6n de herramientas al humano, integradas o acopladas, con el objetivo de adaptarse al medio.

Finalmente, conviene tener presente la posibilidad de que otras disrupciones puedan acelerar el proceso transhumanista o lo desplacen a un nuevo escenario en un proceso evolutivo orientado a la adaptación a un nuevo entorno cambiante y sujeto a grandes riesgos que empujan a una adaptación resiliente selectiva o a una extinción masiva.

Antes, la sociedad debe ser capaz de entender y utilizar la tecnología existente de una manera racional. La incapacidad de hacer use adecuado de las tecnologías, incluso otorgando un poder ilimitado a tecnologías para la toma de decisión y de acción, como el que puede adquirir la inteligencia artificial,

puede suponer esta extinción masiva.

La aparición de una sociedad incapaz de usar la tecnología, totalmente improductiva e inadaptable puede suponer una crisis sin precedentes en la historia de la especie y un motivo para el exterminio parcial. Una clase evolucionada puede interpretar es clase inferior como una especie diferente por domesticar o eliminar. Igualmente, un hipotético ente superior basada en inteligencia artificial no motivada para el exterminio puede llegar a igual conclusión acerca de la domesticación de la especie inferior, tal como nuestra especie hace en la actualidad con el resto de las especies con las que comparte el hábitat.

ACTIVIDAD

Te invitamos a responder el siguiente cuestionario y remitir tus respuestas al correo actividades@consejomexicanodeneurociencias.org

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Es muy importante tomar en consideración que los plazos para la entrega de actividades, aparecerán a un costado del botón que permite el acceso a esta unidad situado en el menú de este diplomado.