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PSICOLOGÍA SOCIAL Y
NEUROCIENCIA

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ATRACCIÓN Y RELACIONES

OBJETIVOS​ DE APRENDIZAJE

 

  • Comprender la atracción como un fenómeno multidimensional conformado por factores biológicos e individuales y sociales y culturales.

  • Conocer la importancia de la atracción en las interacciones sociales para cubrir necesidades básicas de compañía y afecto.

  • Distinquir entre la atracción interpersonal y la atracción sexual.

  • Identificar los procesos que intervienen en la atracción sexual.

  • Vincular los estilos de apego con el proceso de atracción.

  • Reconocer cuáles son y de qué manera las estrategias de apareamiento se ligan con los niveles de atracción.

  • Identificar el modo en que las nuevas tecnologías y las distintas maneras de establecer vínculos permean los procesos de atracción.

INTRODUCCIÓN

Los seres humanos y otros mamíferos han desarrollado tres sistemas emocionales primarios para el apareamiento, para la reproducción y para la crianza: el impulso sexual o deseo, caracterizado por el ansia de gratificación sexual; la atracción, caracterizada por el incremento de energía y la atención fiscalizada en uno o más parejas potenciales, acompañada en los humanos por excitación o euforia, pensamiento intrusivo y ansias de unión emocional; y el apego, caracteri zado por cercano contacto social y sentimientos de calma, alivio y unión emocional. Cada sistema emocional está asociado con una constelación separada de circuitos cerebrales, y cada uno está desarrollado para dirigir un aspecto específico de apareamiento y reproducción. Las propiedades psicofisiológicas de la atracción romántica sugieren que este sistema emocional está asociado con un incremento en los niveles de dopamina y norepinefrina y un decremento en los niveles de serotonina en el cerebro. (Fisher, 2000)

 

La atracción y el amor en las relaciones interpersonales tienen sus raíces en el legado bioevolutivo de la especie humana. Nuestra carga genética actual proviene de la supervivencia y adaptación, generación tras generación, de nuestros ancestros a distintos ecosistemas, derivando en un organismo con amplias potencialidades gregarias y sociales. De hecho, su subsistencia en la ausencia de congéneres es impensable. Del mismo proceso evolutivo, se generó un nuevo paso de avance sustentado en la creación y transmisión de cultura. Así, el presente se fragua a partir de la interacción dialéctica y perpetua de necesidades biopsíquicas y premisas socioculturales. Del legado cromosómico ancestral aparecen dos necesidades sustantivas para la supervivencia: las motivaciones vinculadas a la reproducción y la imperante necesidad de protección. De la construcción sociocultural, surge una arista de construcciones semánticas y manifestaciones conductuales dirigidas a alentar y asegurar reproducirnos y protegernos. 

 

Conocer los mecanismos de la atracción romántica inicial y del desarrollo temprano de las relaciones es esencial por su impacto en el proceso de atracción en la vida de los individuos y por su contribución al entendimiento de la dinámica de las relaciones de pareja (Finkel, Eastwick y Matthews, 2007).

 

La atracción (y su desarrollo en forma humana como amor romántico) evolucionó para motivar a los individuos a seleccionar entre parejas potenciales, a preferir un individuo en particular y a enfocar el cortejo en esa pareja potencial. El apego evolucionó para motivar a los individuos a mantener una relación afiliativa con esta pareja reproductiva, al menos lo suficiente como para realizar las tareas parentales. Estos sistemas interactúan y dirigen muchas conductas, emociones y motivaciones asociadas a la reproducción humana.

En términos generales, la neurociencia social persigue comprender las bases de los procesos psicológicos que subyacen tras la conducta social. Dado que estos procesos psicológicos no son directamente observables, y puesto que las inferencias directas realizadas a partir de la observación de las conductas constituven un procedimiento de escaso rigor y fiabilidad, los investigadores que utilizan esta nueva perspectiva se basan en una combinación de respuestas neurológicas y fisiológicas que pueden ser medidas o examinadas, así como en la observación de la conducta actual, para llevar a cabo inferencias de esos estados psicológicos de un modo más complejo y preciso. Como sugiere Ochsner (2007), la neurociencia social pretende realizar inferencias funcionales sobre los procesos asociados con sistemas cerebrales específicos, para posteriormente realizar inferencias psicológicas acerca de los procesos que subyacen tras una conducta o una experiencia dada, utilizando la activación de sistemas cerebrales particulares como marcadores de ciertas clases de procesos psicológicos y psicosociales.

 

La conducta social humana es sumamente compleja, y para su comprensión se requiere combinar e integrar múltiples niveles de análisis a través de diferentes dominios (Ochsner y Lieberman, 2001). Las tradiciones tanto psicológicas como sociológicas en psicología social se han centrado en el análisis de las relaciones entre lo individual y lo colectivo, poniendo el énfasis en uno u otro de los polos y en las tensiones o conflictos entre ambos. Sin embargo, la conducta humana puede analizarse a través de niveles de organización que van desde el nivel atómico (por ejemplo, lo genético) hasta el nivel geopolítico. A juicio de Cacioppo y Decety (2011), lo que constituye un nivel de organización o de análisis de la conducta -al menos en los niveles inferiores de la escala-suele proceder del conocimiento anatómico y fisiológico, mientras que desde el punto de vista social lo determinante debe ser la información procedente del nivel que resulte útil en la explicación de un comportamiento determina-do, como, por ejemplo, un nivel de interacción diádica, interpersonal, grupal u organizacional.

Un ejemplo de la aplicación de los niveles de análisis en neurociencia social lo constituye la metateoría propuesta por Kevin Ochsner, de la Universidad de Columbia, y Matthew Lieberman, de la Universidad de California en Los Ángeles, quienes acuñaron el término de neurociencia cognitiva social o sociocognitiva (Ochsner y Lieberman, 2001). Incluyen tres niveles básicos de análisis:

  • Nivel social, en el que se describen los fenómenos de interés relativos a la experiencia y la conducta de una persona en un determinado contexto, según percibe e interactúa cuando tiene un obietivo social

  • Nivel cognitivo, donde se incluyen, en tér minos de procesamiento de la información, los procesos psicológicos (de naturaleza no sólo cognitiva, sino también afectiva y emocional) que tienen lugar en la experiencia o conducta de interés.

  • Nivel neural, que alude a los sistemas neu-rales implicados en los procesos psicológicos subyacentes a los fenómenos de nivel social

  • Guiada por esta metateoría, la investigación multinivel implica moverse a lo largo de un continuo definido por los diferentes niveles donde, si bien los fenómenos pertenecientes a cada uno de ellos son procesados de forma relativamente independiente entre sí, se encontrarían integrados en un sistema global donde los procesos de un nivel estarían modulados y controlados por otros niveles de organización (Berntson y Cacioppo, 2008).

            

En definitiva, la neurociencia social pretende comprender las relaciones e influencias recíprocas entre los factores biológicos y los sociales, utilizando para el estudio de estas relaciones métodos psicosociales y biológicos (Alcover y Rodríguez, 2012). Si la combinación de las variables situacionales y de las variables disposicionales es el mejor predictor de la conducta social, parece ineludible utilizar una perspectiva multinivel para entender en toda su complejidad la conducta de los seres sociales y biológicos que somos.

LA ATRACCIÓN COMO PROCESO FACILITADOR DE VÍNCULOS SOCIALES

El establecimiento de vínculos sociales constituye una tarea básica para la supervivencia del ser humano, más que para ninguna otra especie. Desde un punto de vista evolutivo, estos vínculos permiten que se satisfagan las necesidades de seguridad, compañía, afecto, amor y poder (Díaz-Loving y Sánchez Aragón, 2002), las cuales están genéticamente determinadas y hacen posible -más allá de la supervivencia misma- el adecuado desarrollo físico, social, emocional y cognitivo de los individuos desde edades tempranas y a lo largo de toda la vida (Recuadro 1).

La atracción permite al ser humano iniciar interacciones sociales y formar vínculos de diversa índole, sobre todo relaciones cercanas, ya sea de amistad y/o de pareja. La atracción Sinciona como un mecanismo adaptativo que ice posible la interacción social y la forma-din de grupos y redes más amplias.

De acuerdo con Clark y Reis (1988), la mayoría de las experiencias emocionales urgen en un contexto social y especialmente en el de las relaciones íntimas (Fig. 1).

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Figura 1. La mayoría de las experiencias emocionales, como la alegría, surge de las relaciones Íntimas. 

Recuadro 1. Sobre Harlow y su vínculo con Bowlby: un vínculo fructífero

Tal vez pueda entenderse la importancia de estos dos grandes si, al abrir casi cualquier libro introductorio, general o del desarrollo en psicología, se encuentran referencias del psiquiatra británico de niños John Bowlby y del psicólogo americano experimental Harry Harlow Suomi, van der Host y van der Veer, 2008). Harlow fue un experimentalista y Bowlby un clínico por entrenamiento. En 1955 Harlow se hizo famoso por su investigación sobre madres chimpancés sustitutas (véase Harlow, 1958). Desde 1957 hasta mediados de la década de 1970, Jonh Bowlby, uno de los fundadores de la teoría de apego, estuvo en contacto personal y cientifico con Harry Harlow. De esta relación se derivó la construcción de la teoría de Bowlby acerca de la naturaleza de los lazos entre los niños y sus cuidadores. Bowlby se benefició del trabajo experimental de Harlow con los monos Rhesus. Harlow, en cambio, fue inspirado e influenciado por las nuevas ideas de Bowlby (van der Horst y LeRoy. 2008).

Para ahondar en lo que sugieren estos autores, Schwartz y Shaver (1987) realizaron una investigación en la que solicitaron a un grupo de sujetos describir una experiencia emocional en la que incluyeran los antecedentes de la experiencia, la expresión conductual y las técnicas de enfrentamiento de dicha ex-periencia. Los resultados mostraron que la mayoría de las experiencias emocionales descritas por los participantes tienen sus antecedentes en distintas relaciones cercanas, por ejemplo, el miedo fue descrito como consecuencia de la amenaza por la pérdida de una relación de pareja, la tristeza fue causada frecuentemente por la muerte de la pareja, el rechazo de una persona fue producto del fin de una relación, el enojo fue resultado de la pérdida del respeto o del insulto de un amigo o de una pareja, y la alegría, generada por haber recibido algún tipo de reconocimiento de parte de una pareja o por ser objeto de afecto de alguien muy cercano.

La atracción señala el nivel de agrado o desagrado entre los individuos, así como las actitudes que se tienen hacia alguien, sean éstas positivas o negativas (Hendrick y Hendrick, 1983, en Kimble et al., 2002). De acuerdo con Díaz-Loving y Sánchez Aragón (2002), la atracción, o el agrado hacia alguien, se manifiesta como la búsqueda de acercamiento, el interés por conocer e interactuar con la persona en cuestión, la búsqueda de interdependencia; estas manifestaciones de atracción o agrado podían desencadenar cogniciones con matices románticos o pasionales.

De acuerdo con Huston y Levinger (1978), son tres los elementos que caracterizan las relaciones cercanas: la actitud favorable, el involucramiento conductual y la pertenencia mutua. Desde esta postura, la atracción interpersonal se refiere al primero de los tres elementos: a la actitud favorable hacia el otro.

Atracción interpersonal

La atracción interpersonal suele dar lugar a relaciones de amistad que cumplen necesidades emocionales y sociales en el ser humano, brindándole afecto, seguridad, compañía, re-creación, apoyo y sentido de pertenencia (López, Rivera, Díaz-Loving y Reyes, 2010).

De acuerdo con Hruschka (2010), la amistad es un sistema integrado social y psicológicamente, definido no sólo por conductas, sino también por sentimientos y motivaciones. Ejemplos de estas conductas son ayudar, compartir, los rituales de compromiso o la inversión de tiempo. En el trasfondo de estas conductas, los procesos psicológicos como percepciones, sentimientos y motivaciones se dedican a conducir o dirigir las acciones entre los amigos. 

Atracción sexual

De acuerdo con Dion y Dion (2006), las creencias que las personas sostienen acerca de las relaciones de los individuos hacia los grupos influyen en el entendimiento del amor. El ecosistema y la cultura van a permear la manera de sentir el amor. De este modo, en las sociedades individualistas, el matrimonio, por ejemplo, es una elección de amor y está asociado con una visión relativamente permisiva, mientras que la visión del amor en las culturas colectivistas se asocia además a la amistad, a tener metas altruistas y a enfatizar el cuidado y el cariño.

La visión que se tenga del amor va a coexistir con la actitud favorable de la que hablaban Huston et al. y con la atracción sexual.

La atracción sexual puede conducir a relaciones íntimas o de pareja, en donde pueden satisfacerse, al igual que las necesidades de afecto, las necesidades sexuales, eróticas y/o reproductivas. Este tipo de atracción está presente en los seres humanos desde su origen como especie Fernández, Quiroga y Rodriguez, 2006).

Llegar a experimentar atracción sexual o, más aún, a establecer una relación de pareja, requiere pasar por varias etapas, como señalan Levinger y Snoek (1972), según los cuales existen cuatro etapas en el desarrollo de una relación de pareja: éstas se inician en un estado de no contacto, moviéndose hacia tres etapas más, en las cuales se va incre mentando gradualmente no sólo la intimi-dad, sino también la interacción con la parreja. Como otras teorías de etapas, la teoría desarrollada por Levinger et al. reconoce la existencia de filtros en cada una de las etapas que determinan el avance y que afectan a la probabilidad de moverse a las siguientes etapas. Lo anterior se refiere a que lo que sucede en una relación durante una de las etapas determinará el paso a la siguiente etapa. La primera etapa de no contacto considera las variables sociales e individuales, que influyen en la probabilidad de que las personas con características sociales e individuales similares coincidan temporal y espacialmente. La segunda etapa se caracteriza por la conciencia unilateral, que permitirá la evaluación de los procesos perceptuales y de las tácticas de autopresentación que influyen en las primeras impresiones y en los factores normativos y situacionales que contribuyen a la probabilidad de que la conciencia unilateral lleve a un encuentro y al comienzo de conocerse. La tercera etapa incluye procesos de intercambio y de atribución, que están relacionados con el crecimiento de la relación, con el desarrollo de la interdependencia, la negociación y la definición y la evaluación de la relación. La cuarta etapa se refiere a los procesos vinculados al mantenimiento de la relación y/o a su disolución.

ELEMENTOS QUE INTERVIENEN EN LA ATRACCIÓN SEXUAL

Son cuatro los principios de la atracción en los primeros encuentros (Bersheid y Reis, 1998):

  • Principio de similitud: sentirse atraído hacia otros que comparten nuestras propias características.

  • Principio de reciprocidad: te agradan las personas a las que les agradas.

  • Principio de belleza: el atractivo físico predice la atracción inicial.

  • Principio de seguridad: las personas se sienten más atraídas hacia parejas seguras, dado que ofrecen mayores oportunidades de formar lazos emocionales y cercanos.

Para Buss y Meston (2010), las personas buscan tener sexo para experimentar placer, para expresar amor o para reproducirse. En un estudio que realizan estos autores con alrededor de 4.000 participantes estadounidenses, encuentran 237 motivaciones sexuales diferentes. En otro estudio realizado por los mismos autores, pero en el que realizan entrevistas a mujeres, los resultados muestran que muchas de las motivaciones sexuales de las mujeres rebasan los dictados biológicos; específicamente, las mujeres aseguraron que buscaban sexo para no sentirse solas, para tener una mejor autoestima o porque es agradable.

En el contexto de la cultura mexicana, García (2007) realiza un estudio que muestra las razones de los mexicanos para involucrarse sexualmente con alguien. Entre las primeras razones aparecen el deseo, el placer físico generado, la posibilidad de expresar afecto, la atracción interpersonal experimentada y también la presencia de factores contextuales y situacionales que facilitan la acción, como es un ambiente adecuado para tener una pareja sexual; en tanto que entre las razones para evitarlas se encuentra la falta de deseo sexual, una vinculación deficiente con la pareja y la presencia de obstáculos personales y situaciones como la tristeza, la inseguridad y las presiones cotidianas.

Indicadores físicos frente a atributos sociopsicológicos

El atractivo físico es una característica socialmente deseable, ya que se percibe que los individuos atractivos poseen más características de personalidad deseables y, en consecuencia, se espera que sean mejores parejas (Luo y Shang, 2009). Para Simpson, Gangestad, Christensen y Leck (1999), las diferencias en el atractivo físico están relacionadas con el éxito que se tiene para atraer a una pareja deseable. Al enfocarse en el interés por contextualizar las diferencias individuales en el ámbito exclusivo de la sexualidad y desde una perspectiva evolucionista, Schmitt y Buss (2000) proponen el concepto de personalidad sexual como una forma de englobar aquellos atributos, rasgos y características que a lo largo de la historia han dado forma a las interacciones existentes entre los sexos durante el proceso del cortejo y la conducta sexual.

Este aspecto específico cabe en el ámbito más general de la perspectiva evolucionista de la personalidad (Buss, 1991), en la cual se postula que las variantes en las tendencias de selección de pareja y en el ejercicio de la sexualidad pueden considerarse diferencias individuales.

Luo y Zhang (2009) analizaron la atracción inicial en un ambiente de la vida real y encontraron que las características individuales predicen mejor la atracción en las mujeres que en los hombres. En los hombres fue más importante la pareja como unidad que para las mujeres. El predictor más fuerte para ambos sexos fue el a tractivo físico, lo que significa que tanto hombres como mujeres se sienten igualmente atraídos hacia las personas físicamente llamativas, a pesar de que se les pidió que consideraran relaciones a largo plazo.

La atracción sexual entre hombres y mujeres ocurre cuando las características físicas de unos y otras señalan fertilidad y salud, lo que aumenta la probabilidad de que los propios genes -y en particular aquellos genes asociados a la salud- se transmitan a la siguiente generación. El enfoque evolucionista señala que la fertilidad en una pareja potencial reviste más importancia para los varones que para las mujeres.

Según lo dicho, las mujeres le dan más importancia a la habilidad de los varones de proveerles protección y recursos a fin de asegurar la crianza exitosa. Los varones suelen buscar parejas que presenten indicadores de salud y juventud (como pistas de su fertilidad), y tienden a privilegiar relaciones de corta duración con el mayor número de personas posibles, lo que aumenta su probabilidad de reproducirse. Por su parte, las mujeres optan por una estrategia a largo plazo, buscando parejas que muestren atributos que las hagan más susceptibles de convertirse en proveedores eficientes y confiables, otorgándole más peso a los recursos y al estatus del varón, y minimizando así la carga que repre. sentaría un posible embarazo resultado de la actividad sexual (Rossi, 1994). Tanto mujeres como hombres encuentran atractivos atributos como la responsabilidad, la sociabilidad y la salud.

A continuación se hará una breve referencia a atributos físicos y a atributos sociales y económicos como elementos en la atracción; entre los primeros se encuentran la edad, el rostro y el cuerpo.

La edad. Las personas jóvenes son calificadas como más atractivas que las personas adultas; la edad tiene mayor influencia en la valoración del atractivo de las mujeres que en el de los hombres. En el rango de edad de máxima capacidad reproductiva es cuando las muieres son percibidas como más atractivas.

Los varones de edad media, sin embargo, son vistos como más atractivos que los jóvenes, por percibirse como más conscientes y responsables. No obstante, en un estudio reciente realizado por Schindler, Fagundes y Murdock (2010) aparecen hallazgos que contradicen la perspectiva evolucionista, al hallar que los hombres prefieren mujeres mayores que ellos.

El rostro. La valoración del atractivo facial es más estable, a lo largo del ciclo vital, que la valoración del atractivo corporal; una cara atractiva siempre será atractiva (sin importar la edad), mientras que el atractivo corporal está sujeto a más variación conforme se gana edad. Los rostros con mayor simetría facial son más atractivos que los menos simétricos.

Además, se ha encontrado que las personas se sienten atraídas por rostros similares a los suyos. Según Lorenz (1943 en Rossi, 1994) los rasgos faciales asociados a belleza infantil, tales como frentes amplias, ojos y pupilas grandes, rasgos pequeños y caras angostas elicitan respuestas positivas en las personas adultas (Recuadro 2).

Recuadro 2. El rostro masculino

El atractivo de 30 rostros masculinos fue evaluado por cuatro grupos de mujeres: mujeres en la pubertad, mujeres jóvenes, mujeres embarazadas y mujeres de edad adulta. Los principales resultados fueron los siguientes: a) la preferencia por rostros atractivos fue más fuerte en las mujeres jóvenes no embarazadas; b) en términos del patrón de preferencias, las mujeres embarazadas tuvieron un patrón más similar a las mujeres cercanas a la menopausia, y c/ la preferencia por la apariencia juvenil disminuyó con la edad de las mujeres (Koscinski, 2012)

El cuerpo. En cuanto al atractivo corporal, senos grandes, caderas anchas y cinturas pequeñas -por ser atributos asociados a la capacidad reproductiva femenina se asocian al atractivo de las mujeres. Mientras tanto, un cuerpo grande (alto y con espalda ancha) es una característica atractiva en los varones, pues denota su capacidad de ofrecer protección y seguridad a su pareja y crías, demandas básicas durante el período de crianza. Al respecto, se ha documentado que los varones suelen preferir mujeres más bajas que ellos (11,43 cm menos, en promedio) y las mujeres suelen preferir hombres más altos que ellas (15,24 cm más, en promedio) (Gillis y Avis, 1980 en Rossi, 1994) (Recuadro 3).

Más allá del atractivo físico, los indicadores de riqueza y estatus social, como el grado de escolarización y unos ingresos elevados, son atributos altamente valorados en los varones como parejas potenciales, dado que reflejan los recursos que se necesitan para proveer durante el largo período de dependencia infantil y juvenil de la descendencia (Rossi, 1994).

Recuadro 3. El color rojo y la atracción

La investigación ha mostrado con algunos primates no humanos que el rojo está asociado con mayor atractivo sexual. Recientes estudios encontraron que las mujeres con prendas rojas suscitan conductas de atracción en los hombres. Guéguen (2012) pide a sus participantes que evalúen el atractivo y la intención sexual de una mujer presentándola en cuatro fotografías dis tintas, en las que lleva blusa roja, azul, verde o blanca, a un grupo de hombres, y encuentra que los hombres evalúan una intención sexual más alta cuando las mujeres están en la condición de blusa roja (Guéguen, 2012).

Primeros encuentros

Tener la posibilidad o cierta probabilidad de conocer a alguien comienza mucho antes de que esas personas se encuentren. Estas posibilidades se vinculan a variables sociales como la localización física y temporal de las personas y la clase social, y a variables individuales como los intereses, las habilidades y los pasatiempos. Tanto las variables sociales como las individuales determinan las redes sociales de las personas y, asimismo, facilitan muchos procesos que contribuyen a la atracción (Backman, 2004).

Existen varios enfoques para estudiar los factores que determinan el grado de atracción que sentimos hacia una persona durante los primeros encuentros, aunque todos ellos parecen coincidir en que existe una preferencia fundamental por la seguridad y lo conocido, más que por lo peligroso y lo novedoso (Bers-cheid y Reis, 1998).

Atracción por lo similar

Diversos autores han propuesto que las personas nos sentimos atraídas hacia personas que sostienen actitudes, valores, creencias (p. ej., Berscheid, 1985) y características de personalidad similares a las nuestras (Klohnen y Lou, 2003; Wetzel e Insko, 1982). Dicha preferencia por la similitud se debe por lo menos a dos ra-zones: por un lado, al ser parecidas, las personas similares a nosotros validan nuestra propia forma de ser (Berscheid, 1985); por otro lado, la similitud en creencias, formas de pensar y de actuar genera menos conflictos durante la interacción (Byrne, 1971) Un ejemplo de similitud en característícas de personalidad es el parecido en el nivel de seguridad del apego.

Hablando de la importancia de la similitud, Sternberg (2006) plantea la teoría de las historias de amor. De acuerdo con el autor, las historias de amor son resultado de la interacción de atributos personales y de las ca racterísticas del ambiente; de este modo, cada persona tiene su propia historia de amor y el éxito de la relación dependerá de la similitud o compatibilidad de las historias personales entre los miembros de la pareja.

En relación a esto, Berscheid y Walster (1974) señalaron que es más probable sentirse románticamente atraído hacia aquéllos que tienen actitudes similares, o una religión similar o un nivel educativo similar, porque se nos enseña que ese tipo de personas son las más apropiadas para experimentar esas emociones.

Atracción por la cercanía

En el primer nivel o de no contacto, son dos variables cruciales las que afectan la probabilidad de que dos personas pasen a la etapa de percibirse, aunque sea unilateralmente: las estructuras institucionales y los procesos que determinan la ubicación temporal y física de las personas. Las variables sociales, como la clase social, que influyen en la locación resi-dencial, ocupacional y de tiempo libre, conjuntamente con los procesos ecológicos de diferenciación y segregación, que crean distintas locaciones para ciertas personas y actividades, afectan a la probabilidad, frecuencia, y duración del contacto entre las personas. En segundo lugar existen ciertas características individuales, como los intereses en ocupar el tiempo libre y las habilidades. Estas variables sociales e individuales están implicadas en el desarrollo de redes sociales y, a su vez, en el contacto con personas (Backman, 2004).

Atracción por la familiaridad

En los anales de la psicología social experimental, se encuentra el efecto de la mera exposición sobre cualquier estímulo, y el im - pacto de la repetición del encuentro en su representación y evaluación. Básicamente, cuando a una persona se le presenta repetidas veces el mismo estímulo, éste se vuelve más atractivo con cada presentación. Aho. ta bien, imagine que entra en contacto con una persona por primera vez: puede tener algunos rasgos que llamen su atención, pero a menos que éstos sean interpretados como amor a primera vista, la tendencia es a mos-Irarse cauteloso y distante. Sin embargo, si la misma persona es observada en repetidas ocasiones, sus características son cada vez más familiares y conllevan una sensación de seguridad. En el momento en que se asocia la presencia de la persona con familiaridad, en un proceso de condicionamiento clási co, la persona se convierte en un estímulo condicionado que produce, como respuesta condicionada, la atracción. Adicionalmente, aunque nos percatemos de varias características de las personas, se tiene una tendencia a centrar la atención en aquéllas que aparentan ser más relevantes, según nuestras experiencias pasadas. Aquéllas que dan sensación de una familiaridad derivada de otros encuentros son las que más influyen en nuestra percep ción general de atracción. Una vez, establecida la primera impresión y la seguridad otorgada por la familiaridad, los individuos buscan te. ner consislencia en sus pensamientos y, por tanto, generalizan un halo de atracción hacia la otra persona, que conlleva la inferencia de que conocemos bien a la persona, y por tanto le atribuimos cercanía e intimidad. Los pensamientos y sentimientos derivados de las primeras impresiones propician que, al no gistrar atributos conocidos, las personas bus quen establecer mayor cercania, que deriva en un círculo virtuoso de mayor atracción y con ductas de autopresentación dirigidas a impros sionar al otro. El crecimiento de la atracción durivado de la familiaridad se cierra cuando el estímulo pasa de novedoso a familiar a atractivo, a habitual. En esta última etapa os nece sario que aparezcan otros fenómenos, como la complementariadad, para dar paso a una relación a largo plazo (Backinan. 2004).

EL APEGO COMO FUENTE DE ATRACCIÓN

Además de afectar a la atracción inicial que sentimos hacia una persona con quien podríamos establecer una relación en el futuro, el nivel de seguridad del apego afecta al ni vel de atracción hacia una tercera persona cuando ya estamos en una relación (Overall y Sibley, 2008). De acuerdo con Chappell y Davis (1998), las personas tendemos a sentirnos atraídas hacia otras que manifiestan características de apego similares a las nuestras, debido principalmente a que se relacionan con nosotros de forma parecida a como lo hiciera nuestra figura de apego en nuestros primeros años de vida. El que el otro tenga esas características de apego similares nos ayuda a saber qué esperar de la otra persona, nos indica cómo debemos actuar y nos orienta sobre la forma en la que el otro va a responder (Recuadro 4).

Recuadro 4. La teoría del apego

La teoría del apego (Bowlby, 1973a, 1980b) postula que los seres humanos son diferentes en la forma en que crean y mantienen lazos sociales. Tales diferencias se originan en la infancia, y refleian la calidad de la primera y más importante relación de cada ser humano, la relación con el cuidador primario, comúnmente la madre. El cuidador primario es aquella persona encargada de satisfacer las necesidades de alimento, protección y afecto durante los primeros meses v años de vida del individuo, y suele denominarse figura de apego. Es la persona a quien el bebé prefiere acercarse, sobre todo en momentos de estrés, cuando está enfermo, asustado o cansado.

El estilo de apego evitante y el estilo de apego ansioso

Las personas similares a nosotros, en térmi nos de apego, nos atraen más; la similitud en cuanto al nivel de evitación del apego va a ser más importante que la similitud en el nivel de ansiedad. Es decir, la similitud en el nivel de intimidad emocional que deseamos en una relación es más importante que la similitud en el nivel de autoconfianza y temor al abandono, tal vez porque establecer una conexión emocional con otra persona es el objetivo principal de tener una relación. Las personas con niveles altos de evitación del apego tienden a sentir menos atracción por su pareja principal cuando la comparan con otra persona y a darle más importancia al atractivo del otro. Lo anterior funciona como una estrategia para mantener la distancia psi cológica con sus parejas, y así evitar la intimidad emocional y recuperar la autonomía que comúnmente se pierde al tener una pareja formal (Overall y Sibley, 2008). Los individuos que en su infancia tuvieron un cuidador negligente generalmente tienden a desarrollar altos niveles de evitación del apego, luchan constantemente por evitar la intimidad emocional y por mantenerse independientes y autónomos. Como ya se había señalado, el sentido de seguridad del apego de un individuo tiende a ser estable a lo largo de la vida y afecta la dinámica con que éste se conduce en sus relaciones, tanto largas y estables como nuevas y cortas (Bowlby, 1973, 1980).

Es muy interesante una investigación reciente llevada a cabo por Schindler et al. (2010), en la que encuentran que el estilo evitante, y no el ansioso, es el que predice el no entrar en una relación de compromiso, a pesar de saber de la existencia de rivales Recuadro 5).

Recuadro 5. Apego inseguro-ansioso

Aquéllos que durante la infancia tuvieron a un cuidador insensible a sus necesidades desarrollan vínculos de apego inseguro. La inseguridad del apego se mide en dos dimensiones: el apego ansioso y el apego evitante. El estilo de apego ansioso se desarrolla si el niño tiene un cuidador indiferente, lo que hace que se desarrollen altos niveles de ansiedad. Los individuos con este estilo de apego se caracterizan por falta de confianza en sí mismos, mucha preocupación por sus relaciones interpersonales y alto temor al abandono (véase Bowlby, 1973).

El estilo de apego seguro

Además de sentirnos atraídos hacia las personas similares a nosotros, las personas también nos sentimos atraídas hacia aquéllas que son lo que a nosotros nos hubiera gustado ser y tener (Klohnen y Lou, 2003). Dado que los individuos comúnmente aspiramos a tener un sentido adecuado de seguridad del apego, las personas seguras -aquéllas que valoran la intimidad emocional y están seguras de sí mismas- son más atractivas en general.

Además, el atractivo de las personas seguras se incrementa porque ofrecen mejores posibilidades de establecer una relación armoniosa y duradera, lo que ha mostrado ser una característica altamente valorada a través de la evolución. Las parejas con relaciones estables y armoniosas tienden a quedarse juntas y unir esfuerzos para cuidar de sus hios hasta que éstos alcanzan la edad reproductiva, lo que promueve la conservación de la especie (Klohnen y Lou, 2003). Cuando están en una relación, las personas con un adecuado sentido de seguridad del apego tienden a restarle importancia al atractivo de terceras y a sentirse más atraídos hacia su pareja principal. El nivel de seguridad del apego de un individuo afecta al nivel de atracción en todas las etapas de una relación, tanto hacia su pareja formal como hacia parejas alternativas. Aunque los mecanismos son diversos, todos parecen estar basados en la necesidad humana fundamental de seguridad y certeza (Overall y Si-bley, 2008) (Recuadro 6).

Recuadro 6. Apego seguro

Las personas que recibieron un cuidado óptimo durante sus primeros meses y años de vida desarrollan lazos de apego seguros. Este cuidado lo da(n) la(s) figuras de apego al ser sensibles y al satisfacer adecuadamente las necesidades físicas y afectivas del niñola), al darle libertad y al impulsarlo a explorar su ambiente y a desarrollarse como un ser independiente.

Las personas con un apego seguro se ven a sí mismas como seres valiosos y merecedores del afecto y atención de sus) figurals) de apego. Son individuos que consideran a su(s) figurals) de apego como personas confiables y dispuestas a darles la atención y el cariño que ellos se merecen (véase Bowlby, 1973).

ESTRATEGIAS DE APAREAMIENTO Y NIVELES DE ATRACCIÓN

A lo largo de la historia de la especie humana, hombres y mujeres se han enfrentado a diferentes problemas adaptativos al relacionarse en pareja según sea en un escenario de relaciones cortas (corto plazo) o duraderas (largo plazo); ante esto, hombres y mujeres han desarrollado estrategias de apareamiento diferenciadas (Buss y Schmitt, 1993), las cuales funcionan como marco de referencia para los mecanismos de atracción que se suscitan entre hombres y mujeres Jonason, Raulston y Rotolo, 2012; Rossi, 1994).

Buss y Schmitt (1993) proponen la teoría de las estrategias sexuales basada en la teoría de Trivers (1972), en la cual se plantea que hombres y mujeres crean un complejo repertorio de estrategias que se llevan a cabo en la elección de pareja. Una de estas estrategias es el compromiso en una relación a largo plazo, típicamente marcada por el cortejo, la emoción del amor y la inversión de recursos durante un largo período, con el fin de lograr una relación estable y la posibilidad de tener descendencia.

Dentro del repertorio de estrategias, también se encuentra la de las relaciones a corto plazo, definidas como un breve encuentro sexual.

Según Buss (2008), los humanos no son ni solamente monógamos ni sólo promiscuos; ni polígamos, ya que cualquier estrategia sexual que escoja una persona estará fuertemente ligada a las circunstancias.

Lo atractivo en relaciones a corto plazo frente a relaciones a largo plazo

La perspectiva evolucionista indica una diferencia fundamental entre los hombres y las mujeres en sus preferencias para parejas a largo plazo, en el que los hombres prefieren la juventud y el atractivo físico, mientras que las mujeres dan mayor peso al potencial económico de la pareja y al compromiso hacia la relación. Estas diferencias tienden a disminuir o desaparecer cuando el contexto de corto plazo predomina, y desde este contexto las estrategias de búsqueda de pareja se basan en un proceso consciente y en cogniciones racionales acerca de la pareja ideal (Luo y Zhang, 2009).

Las estrategias de apareamiento enfatizan el rol del nivel de involucramiento en la re-lación. De acuerdo con el nivel de involucramiento, se han encontrado diferencias entre los hombres y las mujeres si se considera una relación a corto o a largo plazo. La reciprocidad (Greitemeyer, 2010), la similitud (Luo y Zhang 2009) y la mayor expresión de uno mismo (Mc-Kenna, Green y Gleason, 2012) son elementos más importantes en las relaciones a largo plazo.

En un estudio relativamente reciente, Jonason et al. (2012) examinaron las preferencias de 490 individuos en cuanto al cuerpo y el rostro en el contexto de otras características. Lo que encuentran es que el atractivo físico fue una necesidad cuando se busca una relación a corto plazo, mientras que la amabilidad se vuelve una necesidad cuando hombres y mujeres buscan una relación a largo plazo. En particular, estos hallazgos mostraron que los hombres, al buscar una pareja a corto plazo, desean una mujer de buen cuerpo, probablemente porque el cuerpo revela fertilidad. Mientras que al buscar una pareja a largo plazo, tanto hombres como mujeres quieren una pareja con una cara bonita, probablemente porque las propiedades estructurales del rostro se asocian con salud.

De acuerdo con los datos obtenidos por Schindler et al. (2010), la transición de la no interacción a una relación casual y después a una relación comprometida estuvo predicha por el éxito con parejas anteriores y por el deseo de formar una relación comprometida.

Más allá de los primeros encuentros: la pasión y el enamoramiento

Después de todos los elementos involucrados en la atracción derivada de los primeros encuentros, aparecen una serie de momentos y etapas que delinean el andar de las parejas.

Estos pasos variarán en cuanto a la profundidad del acercamiento y alejamiento de cada uno de los miembros de una relación (Díaz-Loving, 1999). Al adentrarse en la relación, seguirán coexistiendo en mayor o menor medida con los niveles de atracción y aparecerán otros fenómenos, como la pasión romántica, que describe el devenir de pasos entre la atracción y el amor. La pasión romántica no sólo representa los impulsos vinculados al romance, sino también aquéllos relacionados con la atracción física y la actividad sexual (Madey y Rodhgers, 2009).

Las etapas de este ciclo son: extraño, co-nocido, amistad, atracción, pasión, romance, compromiso, mantenimiento, conflicto, alejamiento, desamor, separación y olvido. Los individuos pueden vivir las etapas en desorden y no todos pasan por todas las etapas señaladas.

Específicamente, la etapa pasional se caracteriza por respuestas fisiológicas y cognoscitivas intensas que, a su vez, generan entrega y desesperación (Díaz-Loving, 1999; Madey y Rodgers, 2009; Swensen, 1972). Es una etapa plena, vital, de enamoramiento y romance, que se caracteriza por su irracionalidad y por la necesidad de estar cerca del otro constantemente. Para Baumeister y Bratslavsky (1999), la pasión romántica está relacionada con los cambios en nuestras relaciones, ya que en el enamoramiento todo es nuevo y la intimidad apenas está apareciendo, por lo que la pasión es probablemente muy alta; sin embargo, una vez que la relación se ha establecido y la novedad se pierde, la pasión desciende lentamente. La excitación decae a medida que pasa el tiempo, ya que la excitación física se determina por la frecuencia cardíaca y respiratoria, y es imposible mantenerse excitado siempre; en el caso del amor romántico, el cerebro se habitúa a los altos niveles de feniletilamina, considerado el estimulante natural asociado con la pasión romántica (Foster, Witcher, Campbell y Green, 1998).

 

En cuanto a la duración del estado pasional, en la mayoría de las especies de mamíferos y de aves, el período de atracción es intuy breve, pudiendo durar desde unos minutes hasta horas, días o semanas (Fisher, 1998), mientras que en los humanos, el mecanismo neural de la atracción está más desarrollado para así poder sentar las bases fisiológicas del amor pasional (amor obsesivo o amor ro-mántico). Para los etólogos, la atracción está agrupada con el impulso sexual y constituye el estado conductual-fisiológico denominado proceptividad. Los neurotransmisores asociados con la atracción pasional son la dopamina y la noradrenalina, o una combinación de ambas (Liebowitz, 1983), y el amor romántico además puede estar asociado con un decremento de serotonina (Fisher, 1998).

En la misma secuencia de ideas, Aron y Aron (1991) indicaron que el amor romántico no es una emoción, sino un sistema de motivación diseñado para construir y mantener una relación íntima con la pareja. Dichos autores distinguen las emociones de las motivaciones, e indican que las motivaciones son sistemas cerebrales orientados a la planificación y persecución de un deseo o necesidad elegida. A esto, Fisher (2004) agrega que el amor romántico es un sistema de motivación primaria y un impulso fundamental de apareamiento, entendiendo impulso como un estado neural que vigoriza y dirige la conducta para cubrir necesidades biológicas para sobrevivir o reproducirse. Según Pfaff (1999), la pasión o amor romántico comparte muchas características con los impulsos básicos, y como todos éstos, la atracción romántica es fugaz y cambia rápidamente, se enfoca en una recompensa específica, es extremada.

mente difícil de controlar y está asociada con una actividad elevada de dopamina central. A diferencia de todas las emociones primarias, que tienen posturas faciales características, la pasión romántica no está asociada con ninguna expresión facial particular.

LA ATRACCIÓN EN EL FUTURO: ATRACCIÓN EN LÍNEA

Para hablar de la atracción en línea vale la pena retomar lo que Benze'ev (2004) menciona acerca de la experiencia del amor. Para este autor, la experiencia del amor involucra dos patrones evaluativos básicos: lo atractivo, referente a la apariencia externa, y lo atractivo respecto a las características personales positivas. El peso relativo de estos dos patrones dependerá de los factores sociales, culturales y personales, así como de los factores relacionados con la relación en sí misma. Para Benze ev (2004), cuando la relación comienza, el atractivo físico suele tener el mavor impacto, y va disminuyendo conforme las personas se muevan y/o se interesen por mantener una relación a largo plazo. Los dos tipos de patrones evaluativos no son independientes, esto es, el nivel de atracción referente a la apariencia externa influve en la evaluación de las características personales. Desde esta lógica, en las relaciones cara a cara aparece el halo del atractivo físico, que sugiere que si la persona es percibida como hermosa, por ejemplo, se asume que tendrá otras características positivas; mientras que en las relaciones en línea aparece el halo de la personalidad, que indica que si la persona posee una característica positiva, como ser inteligente o creativo, se asume que también tendrá una apariencia física atractiva (Recuadro 7).

Recuadro 7. El enamoramiento

Existe la creencia de que las muieres son más románticas y se enamoran más rápido que los hombres. Las respuestas de 172 estudiantes universitarios indicaron que, a pesar de la creencia de que son las mujeres las que se enamoran y dicen «te amo» primero, fueron los hombres los que reportaron enamorarse primero y lo expresaron antes que las mujeres. Los análisis no mostraron diferencias en las respuestas actitudinales hacia el amor y hacia el romance, por lo que valdría la pena empezar a cuestionar la etiqueta de románticas que desde hace mucho tiempo se ha asignado a las mujeres (Harrison y Shortall, 2011).

En el mismo sentido que Benze'ev (2004), Regan (2008) indica que todas las formas de comunicación en línea, tanto las interacciones en tiempo real y las que no, difieren de la interacción tradicional cara a cara. En particular, la comunicación en línea carece de las señales verbales y no verbales que permiten a los individuos regular sus interacciones y comunicar efectivamente sus intenciones y sus sentimien-tos, como la sonrisa, el movimiento de cabeza, el contacto visual, la distancia física, el tono y el volumen de la voz. Además, la comunicación en línea ofrece información limitada sobre las características personales y sociales como la edad, el atractivo físico, el peso, la estatura, la manera de vestir y el estatus socioeconómico. Por tal razón, las personas que utilizan la comunicación en línea tienen que emplear otros métodos que sean útiles para comunicar sus sentimientos de atracción. Entre estos métodos se encuentran el responder de inmediato a los mensajes, el incluir emoticonos para representar alguna emoción, el emplear sustitutos léxicos, como hmmm o jajaja, y el usar acrónimos para establecer intimidad y de este modo aproximarse lo más posible a la expresión de calidez, conexión e interés.

Las estrategias y los métodos que tienen que usarse en la comunicación en línea ofrecen varias ventajas, entre las que sobresale la posibilidad del anonimato, que favorece la intimidad y la cercanía y que a su vez dispara los niveles de autodivulgación, disminuyendo la preocupación por la crítica o por la desaprobación inmediata del otro. El anonimato relativo reduce el impacto de las normas sociales y las inhibiciones presentes en la comunicación cara a cara, y permite a los individuos expresar sus sentimientos y sus opiniones más libremente. Dada esta posibilidad de poder expresar más sobre uno mismo, de acuerdo con Bonebrake (2012), se vuelve más fácil encontrar individuos con intereses, actitudes y personalidades similares en línea que cuando se interactúa cara a cara.

A diferencia de las relaciones cara a cara, el coqueteo en las relaciones en línea se basa en las palabras, en lo que transmitimos tex-tualmente, en seducir a través de las frases y en la profundidad de lo que intercambiamos.

Las relaciones en línea abren la posibilidad de ser atractivos por otras características además de las físicas, principalmente por las características de personalidad como la inteligencia, la creatividad, las expectativas en la vida y los logros individuales, por mencionar algunas (Levine, 2000).

En general, la proximidad es fundamental para el desarrollo de la atracción interpersonal, tanto en las relaciones cara a cara como en las relaciones en línea. La proximidad en el mundo virtual no se define por la ubicación física, sino por la pertenencia a un foro virtual en particular, lo que permitirá la coincidencia en comunidades con temáticas de interés común.

La proximidad también se traduce mediante la frecuencia del contacto, por lo que en el mundo virtual, para el desarrollo de la atracción, es esencial la coincidencia en horarios y días.

Tanto en las relaciones cara a cara como en las relaciones en línea, el contacto repetido incrementa las respuestas positivas hacia las perso-nas. En el mundo virtual la frecuencia de contacto se vuelve más fácil que las interacciones cara a cara, sobre todo en las grandes ciudades y cuando la distancia geográfica es amplia.

Además de la proximidad, también la autopre-sentación en línea, que no tiene la parte física de la atracción cara a cara, se basa en cómo la persona se expresa y en cómo se describe a sí misma; en línea, la autopresentación es más fluida y la persona puede tener un mayor control sobre ésta. La autopresentación en una interacción en línea es deliberada, consciente y cuidada (Donath, 1997).

NEUROBIOLOGÍA DEL ENAMORAMIENTO Y EL AMOR ROMÁNTICO

El amor es un sentimiento humano con alta complejidad e impacto en las características de cualquier cultura. El amor romántico es tan solo uno de los tipos de amor identificados desde la antigüedad, pero quizás se preste con mayor facilidad a la indagación científica. A diferencia del Ágape (amor universal e incondicional), por ejemplo, es más sencillo pensar en un sustrato neurobiológico para el amor romántico.

Esto se debe a que este tipo de amor está íntimamente ligado a la propagación de la especie, de modo que la expectativa de encontrar procesos análogos en otras especies es razonable.

El amor romántico es un sentimiento complejo característicamente dirigido hacia una sola perso-na, que involucra componentes eróticos, cognitivos, emocionales y conductuales. Estos componentes y su estrecha relación son difíciles (si no imposibles) de describir por separado. Por lo tanto, es importante mencionar que cualquier estudio de "amor romántico" es un estudio de un sentimiento con varios componentes, algunos de los cuales (ej. el erótico) pueden actuar independientemente de los demás. Sin embargo, lo contrario no puede ser cierto, ya que todos los componentes anteriores constituyen ingredientes esenciales del amor romántico. La experiencia nos indica que la información visual desempeña un papel principal en despertar y mantener el amor romántico y, sin embargo, no se sabe con precisión cuales son los mecanismos neuronales que subyacen a este sentimiento complejo.

A pesar de que se tenga un argumento evolutivo para soportar la exploración de la neurobiología del amor romántico, es necesario adoptar una premisa adicional: la presunción de que la complejidad de las relaciones románticas es un fenómeno emergente producto de procesos cognitivos discretos. Esta premisa es un prerrequisito tanto para la investigación en modelos animales, como para estudios en seres humanos. Tomados de forma individual, cada uno de los procesos cognitivos se puede asociar a análogos en otros organismos, que sirven como punto de partida para el estudio de la neurobiología del amor (NBAR). La presente revisión tomará la perspectiva desde los factores neuroendocrinos involucrados en procesos cognitivos asociados al amor romántico. Las regiones neuroanatómicas involucradas se discutirán en el contexto de la densidad de neurotransmisores y sus receptores, o de sus patrones de activación bajo diferentes estímulos en imágenes funcionales. La resonancia magnética funcional (RMF) es una técnica de neuroimagen capaz de detectar los cambios fisiológicos ocurridos en el cerebro relacionados con los procesos mentales, en este caso, relacionados con el amor romántico.

TODO INICIA CON UN MODELO ANIMAL

Los mecanismos involucrados en la formación de vínculos de pareia en animales se han entendido como el predecesor evolutivo del amor romántico en los seres humanos. Estos vínculos se caracterizan por compartir el territorio, el cuidado biparental de las crías, y el apareamiento preferencial sin o con exclusividad. Este último se denomina monogamia sexual, y es uno de los comportamientos que se usa como modelo en la NBAR.

Sin embargo, la monogamia sexual es infrecuente en la naturaleza, lo que reduce el número de potenciales organismos para el estudio. Esto ha llevado a que el grueso de la investigación en la NBAR se derive de los topillos de la pradera (Microtus ochrogaster), que forman vínculos sexualmente monógamos de por vida.

Los topillos de la pradera cuentan además con una especie cercanamente relacionada que no exhibe monogamia sexual (Microtus montanus). Las diferencias en los patrones de expresión de neurotransmisores entre estas dos especies han permitido enriquecer modelos conceptuales del vínculo de pareja. Los animales que han formado este vínculo pasan más tiempo en contacto cercano con su pareja que con un animal introducido como estímulo, e incluso pueden mostrar agresividad hacia otros machos o hembras.

Este modelo ha permitido dilucidar mecanismos que parecen estar conservados en seres humanos, y han sido una fuente valiosa de hipótesis de investigación.

En particular, mucho de lo que se conoce alrededor del rol de la oxitocina y la vasopresina en la formación de vínculos de pareia se ha derivado del estudio de estos animales.

Oxitocina

  • Aumenta el contacto social

  • Aumenta el deseo de formar pareja

  • Aumenta el vínculo social

  • Disminuye la agresión

  • Aumenta la relajación y el bienstar

  • Disminuye la ansiedad

  • Disminuye el estres

  • Disminuye la liberación de glucocorticoides

  • Aumenta las contracciones uterinas

  • Aumenta el deseo sexual

  • Mejora la memoria y las funciones ejecutivas

  • Aumenta las funciones parasimpáticas autonómicas

Vasopresina

  • Aumenta los comportamientos sociales positivos

  • Aumenta la probabilidad de seleccionar pareja

  • Aumenta el apego

  • Aumenta los comportamiento agresivos territoriales

  • Agonista de la oxitocina, antagonista parcial

  • Aumenta la atracción

  • Disminuye la ansiedad

  • Aumenta la presión sanguinea

  • Modula la liberación de corticoides

  • Aumenta los comportamientos sexuales

  • Aumenta el circuito de recompensa

  • Mejora la memoria, el aprendizaje y la atención

  • Regulación simpática y parasimpática

OXITOCINA

La oxitocina (OT) es en péptido que ha sido involucrado en un gran número de comportamientos sociales, incluyendo el vínculo materno, comportamientos empáticos y la capacidad de identificar otros animales como agentes sociales (9-12). Esta hormona es sintetizada en los núcleos paraventricular (NPV) y supraóptico (NSO) del hipotálamo, cuyas proyecciones alcanzan tanto la hipófisis posterior, como otras regiones en el encéfalo que expresan receptores de oxitocina (ROT). El uso clínico de la oxitocina se encuentra asociado a su liberación hipofisiaria, produciendo contracciones uterinas y estimulando la eyección de leche materna.

Tras el parto, la liberación central de esta hormona es fundamental para la formación del vínculo materno. En efecto, en ratones con knockout del gen de la oxitocina se observa un incremento significativo en el abandono de la cría. Este primer vínculo, sin duda esencial para los mamíferos, se ha postulado como predecesor evolutivo a la formación del vínculo de pareja.

En los topillos de la pradera se han observado efectos específicos e inespecíficos de la oxitocina en la formación del vínculo de pareja. De forma inespecífica, la infusión intraventricular de oxitocina facilita la formación de vínculos de pareia en estos animales. Por otro lado, al comparar la densidad de receptores en topillos monógamos y topillos promiscuos se identifican diferencias claras. En los topillos de la pradera se identificó una mayor densidad de receptores en la corteza prefrontal ventromedial, el núcleo accumbens (NA), la estría terminal, los núcleos medianos del tálamo y la amígdala lateral. En la especie promiscua de topillo (M. montanus), la distribución se concentró en el septo lateral, el núcleo ventromedial del hipotálamo y el núcleo cortical de la amígdala.

La inhibición de los ROT en el septo lateral por medio de un antagonista puede eliminar la preferencia por la pareja en topillos machos. Adicionalmente, se ha mostrado que la supresión en la expresión del ROT por medio de ARN de interferencia en el NA impide la formación del vínculo de pareja en los topillos.

Así mismo, ensayos de sobre-expresión del ROT en el NA realizados por el mismo grupo encontraron una facilitación de la creación del vínculo.

En humanos, el rol de la OT en comportamientos asociados con el amor romántico se ha estudiado por medio de neuroimágenes, mediciones en plasma y utilizando la aplicación intranasal de la misma. Los niveles plasmáticos de OT en personas que recientemente se han enamorado son considerablemente mayores que los de personas solteras. Por otro lado, los estudios de aplicación intranasal de OT han mostrado efectos sobre la distancia social entre hombres y mujeres, la atractividad de caras, e incluso la mediación de conflictos entre parejas. La aplicación intranasal de OT en hombres produjo un incremento en la calificación de atractividad al ver fotos de su pareja, pero no tuvo efecto en la atractividad de otras mujeres. El efecto de la familiaridad con la persona se controló utilizando imágenes de mujeres conocidas, sin observar cambios tras la administración de OT. Este mismo estudio identificó un incremento en la señal dependiente de nivel de oxígeno en el NA y en el área tegmental ventral. Es interesante que el rol de los ROTs en el NA en etapas tempranas y más avanzadas del amor romántico se encuentre conservado en topillos y humanos.

Otro hallazgo que se encuentra tanto en topillos como humanos es el de la distancia social tras la administración de OT. Un experimento aleatorizado, doble-ciego, y controlado por placebo quiso determinar tanto la distancia ideal de parada para una interacción con una muier atractiva que a su vez era investigadora, como la distancia a la que los suietos se sintieron un poco incómodos. El desenlace principal encontró que la administración de OT incrementaba de forma significativa la distancia ideal de parada sólo en sujetos en relaciones monógamas. Esto es comparable a los hallazgos de tiempo de contacto cercano entre topillos en los estudios de estimulación de OT.

VASOPRESINA

La oxitocina y la arginina vasopresina son péptidos estructuralmente similares difieren en sólo en dos aminoácidos). Sin embargo, la actividad de la AVP se extiende a distintos sistemas por medio de receptores específicos. En el cerebro, los receptores V1a modulan el comportamiento de los topillos de la mano con la OT. Como es el caso con los ROTs, los receptores de vasopresina (AVPrla) muestran una distribución distinta entre las especies monógamas y promiscuas. En los topillos de la pradera, la densidad de los AVPrla es alta en el pálido ventral (PV) en comparación con las especies promiscuas (M. montanus, M. pennsylvanicus). También de forma similar a la OT, los ensayos de inhibición de AVPr1a en el PV muestran una reducción en la preferencia por la pareja en topillos machos, y su sobreexpresión induce comportamientos asociados con la formación del vínculo de pareja en M. pennsylvanicus. La densidad de AVPr1a en el septo lateral es también necesaria para el reconocimiento social y la formación del vínculo de pareja. La infusión de antagonistas del AVPr1a puede además eliminar los comportamientos agresivos hacia topillos extraños usualmente observados en topillos de la pradera. Esto ha demostrado algo similar en humanos, en donde la administración vasopresina intranasal aumenta la agresión defensiva en juegos tanto en hombres y mujeres, o los niveles de deshonestidad y agresividad en mujeres.

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Efectos de la infusión de vasopresina y antagonistas del receptor de vasopresina (Avprla) en el topillo de la pradera.

El rol de esta hormona se ha centrado alrededor del reconocimiento social. Este actúa como prerrequisito para la formación del vínculo de pareja puesto que el animal debe primero fijar una imagen de la pareja. Esto ha sido replicado en humanos por medio de estudios de aplicación intranasal de vasopresina. Un estudio realizado por Zink et al. utilizando imágenes de resonancia magnética funcional y tareas de reconocimiento social implícito, se evaluó el efecto de la vasopresina en la actividad neuronal relacionada con la familiaridad social en hombres para determinar las regiones del cerebro implicadas. Este estudio concluyó que, para el grupo recibiendo placebo, la actividad en la unión temporoparietal izquierda se incrementa al observar caras no familiares, pero no al observar caras familiares.

DOPAMINA

La dopamina juega un papel crítico en la asociación de estímulos con recompensas y ha sido implicada en mecanismos de aprendizaje y adicción. La actividad de la dopamina en la formación del vínculo de pareja estaría mediada por la actividad de la OT y la AVP. El apareamiento estimula la liberación de dopamina de neuronas ubicadas en el área tegmental ventral al NA y a la corteza prefrontal medial, mediando la formación de la preferencia de pareja. Esta respuesta es inhibida por la administración de un antagonista del receptor de dopamina tipo D2. Por otro lado, la administración de un agonista de estos mismos receptores puede inducir esta respuesta incluso si no ha ocurrido apareamiento (38). La actividad de los receptores D2 está en contraposición a la de los receptores D1, cuya estimulación inhibe la formación del vínculo de pareja. El mantenimiento de este vínculo puede involucrar una reorganización en la actividad de receptores D1 y D2 en el NA tras la cohabitación con una hembra. Tras 2 semanas de cohabitación, se observa un incremento en la actividad de los receptores D1, sin cambios en la actividad de los receptores D2. Esto se hace manifiesto en la aparición de comportamientos agresivos hacia hembras y machos desconocidos.

 

El tiempo es un elemento fundamental y es notable que estos comportamientos aparecen 24 horas tras el apareamiento, indicando que este mecanismo de neuro plasticidad en el NA no es fundamental para el establecimiento inicial del vínculo de pareja, pero sí juega un papel significativo en su mantenimiento.

Las neuronas ricas en receptores D2 se provectan hacia el pálido ventral, que tiene una alta densidad de receptores AVPria, potencialmente integrando señales de estos dos sistemas. Por otro lado, la integración de los mecanismos de la OT y la dopamina puede ocurrir en el NA. El apareamiento estimula la liberación de dopamina por neuronas en el área tegmental ventral y en la corteza prefrontal medial hacia el NA. El apareamiento también produce la liberación de OT del núcleo paraventricular al NA y al área tegmental ventral, estimulando a su vez la liberación de dopamina por el área tegmental ventral al NA. Esta confluencia de ambas señales en la liberación de dopamina en el NA es necesaria para activar mecanismos de recompensa en los topillos.

En humanos, se han reportado diferencias en la actividad dopaminérgica de la corteza orbitofrontal medial y prefrontal medial entre sujetos expuestos a imágenes de caras familiares y sujetos expuestos a las caras de sus parejas. Se ha observado también que los puntajes en la "Escala de observación de recompensa ambiental" (EROS por sus siglas en inglés), cuyo objetivo es estimar la noción de refuerzo medioambiental definido como la capacidad que tiene el individuo para evaluar la disponibilidad y acceso a reforzadores en su contexto inmediato, muestran una correlación significativa con polimorfismos del AVPr1A y del receptor de dopamina. Los puntajes en esa misma escala se correlacionaron con incrementos en la activación en la sustancia negra derecha y el lóbulo paracentral izquierdo, y desactivaciones en la circunvolución frontal inferior. La activación de la sustancia negra, rica en dopamina, es consistente con observaciones de activación del sistema de recompensa por estímulos como el dinero y las sustancias adictivas. La activación de regiones ricas en actividad dopaminérgica se ha observado también en otras culturas, con niveles variables de tradicionalidad y modernidad, sugiriendo que responden a un mecanismo independiente de influencias culturales.

El área tegmental ventral, la NA y el caudado comprenden el sistema mesolímbico, y se asocian principalmente con el placer, la excitación general, la atención enfocada y la motivación para perseguir y adquirir recompensas. Estas regiones están mediadas principalmente por la actividad de la dopamina que dirige el sistema de recompensas, que se ven directamente asociadas con la adicción, y con el amor romántico en sus primeras etapas (El circuito dopaminérgico del cerebro social se representa en la siguiente figura: 

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PARALELOS ENTRE EL AMOR ROMÁNTICO Y LA ADICCIÓN

Las personas cuando experimentan el amor romántico en sus primeras etapas muestran algunas característi cas comunes con la adicción, que van desapareciendo con el paso del tiempo. Las regiones cerebrales que se activan durante el amor romántico se superponen con las áreas asociadas a la adicción a las drogas. Estas áreas incluyen el área tegmental ventral, NA, el cau-dado, la ínsula, el cíngulo anterior dorsal y la corteza prefrontal dorso lateral. Además de las regiones superpuestas, hay regiones cerebrales adicionales que se activan solo durante el amor romántico o la adicción a las drogas. Específicamente, las regiones cerebrales activadas para el amor romántico incluven el hipocampo, el cíngulo posterior, el precúneo, la unión temporo-parietal y el hipotálamo. Las regiones activadas de forma exclusiva en drogadictos incluyen la corteza prefrontal medial, el cíngulo anterior ven-tral, la corteza orbitofrontal medial, la circunvolución frontal inferior y la amígdala.

El cíngulo anterior dorsal es una de las áreas que se activan tanto en el amor romántico como en la adicción a las drogas. Esta área tiene como función monitorear los conflictos en el procesamiento de información que pueda tener el individuo v facilita ajustes compensatorios al control cognitivo. El cíngulo posterior es un área que se ve activada de forma exclusiva en el amor romántico y contribuye a la cognición y confianza social. Durante el amor romántico, en las primeras etapas (1-7 meses) se observa una mayor activación en el cíngulo anterior dorsal que se asocia con un pensamiento obsesivo. Con el aumento de la duración de la relación amorosa (8-17 meses) se genera una activación en el cíngulo posterior indicando que la cognición y la confianza social aumentan significativamente en la pareja.

 

En el estudio de Aron et al. del año 2005 se observa que la activación al ver a la persona amada se produio en áreas ricas en dopamina asociadas con la recompensa y la motivación en los mamíferos. La activación en el área tegmental ventral izquierda se correlacionó con el atractivo facial y la activación en el caudado anteromedial derecho se correlacionó con la intensidad de la pasión romántica. Las características adictivas de la relación desaparecen en promedio a los 6 meses después de enamorarse inicialmente, lo que las convierte en posibles blancos terapéuticos en las adicciones.

 

En cuanto a las vías neuronales que tienen que ver con los síntomas en las adicciones, la activación de la corteza prefrontal ventral área que se activa exclusivamente en la adicción), se correlaciona con la fuerza de las ansias en personas con adicción a las drogas. Por otro lado, la activación de la corteza prefrontal dorso lateral (se activa tanto en adicción como en amor romántico), se correlaciona con la supresión de los antojos de drogas. Por ejemplo, en pacientes fumadores adictos que son expuestos a videos con instrucciones para evitar la recaída después de un programa de desintoxicación, se activa la cor-teza prefrontal dorsolateral y disminuye su actividad la corteza prefrontal ventral.

SEROTONINA

La serotonina (5-HT) es un neurotransmisor clave involucrado en la inhibición sexual femenina.

La manipulación farmacológica de la serotonina comúnmente resulta en disminución de la satisfacción y actividad sexual femenina, particularmente en mujeres a las que se les recetaron inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS) para la depresión.

La flibanserina, un agonista de 5-HTIA y antagonista de los receptores 5-HT2A, se ha propuesto como posible medicamento contra la disminución del deseo sexual femenino, ya que estimula tanto la solicitud como la receptividad sexual en ratas hembra. Sin embargo, otras moléculas como el 8-OH-DPAT que también es un agonista selectivo del receptor 5-HT1A, no cumple la misma función y se ha visto que disminuye el deseo sexual femenino en ratas, volviéndolas agresivas.

Recientemente, evidencia preclínica en micos titíes sugiere que los titíes femeninos tratados con 8-OH-DPAT muestran una disminución de la receptividad sexual v un aumento de las interacciones agresivas con sus compañeros masculinos, mientras que los titíes femeninos tratados con flibanserina demuestran una mayor frecuencia de comportamientos que promueven la formación del vínculo de pareja con sus compañeros masculinos. Estos resultados son consistentes con hallazgos previos de la interacción de la OT y la serotonina en NA en mecanismos de recompensa producto de interacciones sociales.

En suietos en las etapas tempranas del amor romántico que no habían tenido relaciones sexuales con su pareja, la densidad de transportadores plaquetarios de serotonina fue significativamente menor que en controles no enamorados. La densidad de los transportadores fue tan baja, que no se encontraron diferencias significativas entre pacientes con diagnóstico confirmado de trastorno obsesivo-compulsivo y sujetos en etapas tempranas del amor romántico. Aunque el estudio por Marazziti, Akiskal, Rossi y Cassano no permitió extender la similitud en la densidad de transportadores de serotonina a similitudes en características psicológicas, la presencia de paralelos es interesante. En las etapas tempranas del amor romántico, en ocasiones denominado "amor pasional", la noción de una idea sobrevalorada (de la pareja) podría estar asociada con estados psicológicos obsesivos. Tras un tratamiento adecuado y la resolución de los síntomas, la densidad de transportadores plaquetarios de serotonina en pacientes con trastorno obsesivo compulsivo se incrementa a niveles similares a los encontrados en controles sanos. Esto se vio replicado en un subgrupo de sujetos en etapas tempranas del amor romántico que fueron reexaminados 12-18 meses después del inicio de la relación. En esos sujetos se encontró resolución de las ideas obsesivas sobre la pareja, y densidad de transportadores de serotonina similares a los de los controles.

A su vez, polimorfismos de los receptores 1A de serotonina (5-HT1Ar) se encuentran asociados con el estar en una relación romántica o no. El polimorfismo rs6295 parece incrementar el riesgo de soltería entre adultos jóvenes con una razón de momios ajustada por variables de confusión e interacción de 1,57 (IC 95% 1,10-2,23. Este polimorfismo induce una mayor expresión del receptor, que es consistente con la observación en animales de que agonistas de 5-HT1Ar reducen la frecuencia de comportamientos que promueven la formación de vínculos de pareja.

EJE HIPOTALÁMICO-HIPOFISIARIO-ADRENAL

El estrés y la ansiedad se presentan en distintos momentos del amor romántico. En las primeras fases, no es infrecuente encontrar ansiedad y estrés, los cuáles pueden reducirse a medida que avanza la relación.

Estos fenómenos están fuertemente ligados a la actividad del eje hipotalámico-hipofisiario-adrenal (HHA), y estudios alrededor de ellos se han concentrado en la detección de hormonas asociadas.

En personas en etapas tempranas del amor romántico, la concentración de cortisol en una muestra matutina fue significativamente mayor a la observada en controles, con una diferencia de medias de 71 mol/1 (CI 95% 50,53-91,47) (67). Esta diferencia se eliminó después de 12-18 meses del inicio de la relación, mostrando que el cortisol parece mediar de forma exclusiva procesos durante las etapas tempranas del amor romántico. Sin embargo, se ha observado también que la producción total de cortisol es inferior en suietos en etapas tempranas del amor romántico.

El eje HHA vuelve recobra su rol protagónico cuando ocurren separaciones de la pareja que generan estrés agudo. En topillos de la pradera machos, aquellos con vínculos de pareja establecidos mostraron incrementos significativos en los niveles plasmáticos de corticosterona y ACTH al ser separados de sus parejas. Estos animales presentaron además un incremento en el tiempo de inmovilidad en la prueba de natación forzada (diferencias superiores a un minuto entre grupos). Ninguno de estos efectos se observó en machos que habían cohabitado con hermanos por el mismo periodo de tiempo (69). Estos resultados sugieren que el eje HHA podría generar un efecto aversivo a la separación, ayudando a mantener el vínculo de pareja (68). También se ha mostrado que la separación de la pareja incrementa la susceptibilidad al dolor y comportamientos de ansiedad en estos animales.

El duelo es una experiencia similar en los seres humanos y múltiples estudios han reportado incrementos en niveles de cortisol en viudos).

FACTOR DE CRECIMIENTO NERVIOSO

El factor de crecimiento nervioso (FCN) es una proteína involucrada en la supervivencia, la diferenciación y la maduración de neuronas. Se ha mostrado que tiene efectos en el mantenimiento de jerarquías sociales en ratones y en la inducción del eie HHA en respuestas al estrés. En el amor romántico se han identificado niveles más altos de FCN entre personas en etapas tempranas del amor romántico, mostrando además una correlación significativa con la intensidad medida con la escala Passionate Love Scale. De 58 participantes, 39 continuaron en la misma relación 12-24 meses después, y no se observaron diferencias significativas en niveles plasmáticos de FCN en este subgrupo. El hallazgo de un papel del FCN en las primeras etapas podría ser complementado a través de la inducción de AVP por el FCN, un fenómeno que se ha observado en ratas.

DISCUSIÓN 

Lo antes expuesto s una revisión narrativa de algunos de los principales hallazgos sobre la neurobiología del amor. Este campo de investigación emergente e intrigante, a principio de la década del 2000 se convirtió en un tema de investigación científica novedoso. Gracias al advenimiento de la tecnología e hipótesis de investigación, continua siendo un campo en tendencia que se beneficia de la aplicación de los métodos más avanzados proporcionados por la neurociencia. Si bien aún existen algunos datos dispersos, preliminares y fragmentario, estos se han recopilado y acumulando hasta construir revisiones narrativas y sistemáticas que permiten establecer un marco inicial que es necesario contrastar.

El objetivo de la ciencia no es destruir ni el romanticismo, ni el amor. Por el contrario, se hace evidente que una comprensión profunda de la neurobiología del amor permite amar de una manera más gratificante y alegre, y quizás prevenir el sufrimiento, las ideas obsesivas y las dramáticas consecuencias del amor no correspondido o las separaciones.

Ahora, en un plano neurobiológico esta revisión permite llegar a entender que la densidad de receptores centrales de vasopresina y oxitocina en distintas regiones cerebrales parece estar detrás de comportamientos monógamos y promiscuos en modelos anima-les. Estos hallazgos son consistentes con estudios de resonancia magnética funcional y de comportamiento en humanos. Aunque la disposición anatómica de los receptores de dopamina no es significativamente distinta entre animales monógamos y promiscuos, la razón de expresión entre receptores D1 y D2 sí muestra diferencias importantes.

El incremento en la actividad de receptores D1 es similar al observado en adicciones a sustancias. Adi-cionalmente, los patrones de activación de distintas regiones cerebrales en las etapas tempranas del amor romántico comparten características con los observados en adictos. La confluencia de las actividades de la vasopresina, oxitocina y dopamina en el núcleo accumbens asocia los mecanismos de formación de vínculo de pareja con el sistema de recompensa. Tanto el eje HHA como el factor de crecimiento nervioso parecen estar involucrados en las etapas tempranas del amor romántico, tanto de forma independiente como a través de la inducción de otros factores.

El estudio de la neurobiología del amor romántico ha avanzado de forma significativa en los últimos años, con grandes contribuciones de modelos animales a imágenes funcionales. Sin embargo, las limitaciones de los modelos animales han comenzado a alcanzarse.

Entre ellas se encuentran la importancia desproporcionada de las señales olfativas en la identificación social en los modelos animales, cuyo rol en humanos probablemente se haya trasladado a regiones integrando señales visuales. Los estudios funcionales han revelado patrones de activación importantes, pero su replicabilidad es un problema vigente. El gran volumen de hallazgos en este tema pide en este momento la postulación de modelos integrativos que puedan ser desafiados en estudios posteriores.

RESUMEN

El presente capítulo describe la atracción desde una perspectiva biopsicosociocultural, sien. do considerada un fenómeno multifactorial. Este fenómeno está determinado no sólo por la carga genética y psicológica, sino por el contexto y el entorno particular de los individuos involucrados.

A lo largo de este texto se puntualiza la relevancia de los procesos de la atracción para la supervivencia humana y la manera en la que ésta favorece los distintos lazos que nos caracterizan como especie. En los apartados del capítulo se describen dos de los vincu-los mayormente ligados a la atracción, las relaciones de amistad y las relaciones de pareja, siendo ambas relaciones producto de los mismos procesos. Para los propósitos del presente sólo se aborda lo relativo a los primeros encuentros, sin hacer énfasis en las siguientes etapas o pasos ligados a la probabilidad de la permanencia a largo plazo de estas relaciones. La atracción sexual aparece de la mano de la atracción interpersonal para cubrir las necesidades de reproducción, y podrían en algún punto diferenciarse entre relaciones de amistad y de pareja. Para la atracción sexual, los atributos físicos, como la sime tría del rostro y del cuerpo, la edad, el color de la piel, así como las normas de belleza de acuerdo al contexto histórico y cultural específico, determinarán lo deseable y lo atractivo, así como la motivación para poseer esas características. Lo atractivo sexualmente también está ligado a atributos sociopsicológicos que van más allá de lo evolutivo, y más con lo que se ha construido socialmente como atractivo para el individuo y para lo esperado por los grupos de referencia, como el estatus social y económico, el nivel de escolaridad, ciertas características de personalidad y cómo todo esto variará si somos hombres o mujeres.

Aspectos como la similitud, la cercanía y la familiaridad aumentarán las probabilidades de ser atractivo o de percibir a otro como atractivo. Las necesidades de vincularse con una pareja en la vida adulta se anclan al modo en que se desarrollaron los lazos con la madre, el padre o el cuidador primario, así como la forma en la que filtramos la información y el tipo de parejas en las que enfocamos la atención. Tener un estilo de apego evitante, ansioso o seguro moderará la manera de establecer no sólo los primeros encuentros, sino la calidad de los vínculos y el nivel de involucramiento, intimidad y compromiso a corto y a largo plazo.

 

A pesar de que muchos de los mecanismos en los primeros encuentros no son procesos deliberados ni conscientes, la motivación acerca de la expectativa sobre una relación determinará los indicadores relevantes para evaluar lo atractivo, si se busca a otro para un encuentro sexual ocasional o si se pretende establecer un compromiso a largo plazo. Cuando la motivación es una relación a largo plazo aparecen, además de la atracción, variables como la pasión, el amor romántico o la intimidad.

 

Además de las configuraciones tradicionales relativas a la atracción, que se han estudiado durante casi nueve décadas, en la actualidad los modos tradicionales de vincularse coexisten con nue vas formas: los espacios virtuales. Estos han ganado espacio a pasos agigantados, y han modificado las relaciones interpersonales, en especial las relaciones de pareja, las estrate gias de aparcamiento, las formas de autopresentación y la importancia de otras variables que en las relaciones cara a cara no parecian fundamentales. En conjunto, este capítulo brinda un panorama amplio y a la vez breve que abre la oportunidad para profundizar sobre todos los hilos entretejidos en la conformación de las relaciones interpersonales a partir de la atracción

ACTIVIDADES DE APRENDIZAJE

Comprension de lectura

De respuesta al siguiente cuestionario y remita su actividad por correo a: tareasconsejomxneurociencias@gmail.com

1. Por qué es importante el estudio de las relaciones afectivas en la psicología social?

2. En qué consiste la metateoría propuesta por Kevin Ochsner y Matthew Lieberman?

3. Qué es el enamoramiento y qué estructuras del cerebro se involucran en este proceso?

4. En qué consiste el estilo de apego evitante y el estilo de apego ansioso?

5. En qué consiste el apego seguro?

6. De acorde a la época actual y el estilo de vida en occidente, cuál es el fin de una relación afectiva?

7. Cuáles son y en qué consisten los atributos físicos, sociales y económicos como elementos en la atracción? 

8. En qué consiste el criterio expuesto por Benze'ev respeto a la atracción y  las relaciones en línea?

9. Cómo influye la atracción sexual en una relación?

10. En qué consiste la atracción por familiaridad?

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